Concluyó ayer la cosecha en varias regiones vitivinícolas del país -San Juan, La Rioja y Catamarca, cerraron una semana antes-, y llegó la hora de los balances y de sacarle punta al lápiz. Los que peinan canas en la viña advierten que ha sido una cosecha "modesta" -con valores similares a los del año pasado y lejos de la temporada 2007/2008-, de muy buena calidad enológica pero con mermas importantes en los volúmenes de varietales tintos -especialmente en el sector del Malbec-.
En el mercado de traslado durante la última semana de abril se realizaron operaciones con precios en alza para los tintos y estables para blancos y mosto.
¿Las viñas vienen flacas?
Luego de 2 años de cosechas "pobres", los especialistas estudian qué les está pasando a los viñedos de la región, que vienen bajando en producción. ¿Es un problema estructural o las mermas responden a un ciclo biológico natural de las plantas que deprimen la viña?, se preguntan. El debate está planteado. Si es cierto que la vitivinicultura Argentina tiene una estrategia consensuada en la mesa de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) donde están sentados todos los actores de la industria, este momento de dudas y especulaciones puede ser la oportunidad de estudiar científicamente nuestra realidad y la del mundo, debatir el diseño de la nueva viña y la mejor bodega. Para los grandes desafíos: conseguir ventajas comparativas para la comercialización desde la relación precio-calidad -elemento clave por la que se conocieron nuestros vinos en el exterior-, integrar la cadena productiva a la industria, y por supuesto, ampliar el consumo a través de políticas de promoción en ambos mercados.
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