Los productores llevarán al Gobierno un estudio de costos que refleje su situación "crítica" por la inflación en insumos y salarios. El Ministerio de Producción prepara para diciembre un plan para vender los productos al público.
Desde la cartera lo descartan porque dicen que "todo lo que sea de calidad podrá colocarse". No obstante, preparan un plan para destinar 8 millones de kilos de damasco a elaboración de pulpa y para diciembre el plan "Fruta para Todos".
Por su parte, la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta Fresca termina de pulir dos modelos de costos, para exponer la realidad que afrontan tanto los pequeños (propietarios de hasta 5 hectáreas) como los emprendimientos de hasta 30 hectáreas, y también galpones de empaque. Con la anuencia del ministro Mercau, los números están conciliándose con el IDR (Instituto de Desarrollo Rural).
Precisamente los precios pagados a productor, junto al componente salarial, fundamenta el pedido de medidas para sostener el mercado. Según los cálculos previos, los salarios, que inciden en más de un 40%, prácticamente se duplicaron respecto a la temporada 2008-2009.
De acuerdo a los registros del IDR, la evolución de cotizaciones entre 2009 y 2010 fue importante: osciló entre el 72% (en el caso de la manzana, hasta alcanzar un promedio de $ 0,93 por kilo) y un 159% de ajuste interanual (para ciruela en fresco, que promedió $ 1,87).
Qué se pide y qué se ofrece
En cualquier caso, hay en carpeta un planteo integral que contempla revertir coyunturas, como las de ciruela y durazno, y procesos de deterioro gradual, como el de la manzana.
"Para desandar el camino de la rentabilidad se toma como base el precio del producto final. Lo importante es que hay costos que, por ejemplo, para los galpones se han incrementado entre 30% y 45% en dólares durante los últimos nueve meses, sólo en insumos como cajas y papel", señaló Raúl Aruani, gerente de la Asociación, quien elige hablar de "relevamiento" más que de "petitorio".
Descartado un dólar exportador, algunos anticipan que la mercadería inundará el mercado doméstico. Por eso, si bien no niegan la inflación, los dirigentes aseguran que tampoco hay margen para trasladarlo al precio. "Todo indica que la fruta debería pagarse más, pero las perspectivas de venta son complicadas", añadió.
Incluso describen escenarios inciertos y extremos si la asistencia no llega. Como el futuro de unos 10 millones de jornales empleados cada año desde la época del raleo hasta la recolección, de la que también siembran dudas.
Para el productor y dirigente Daniel Brunetti, "así como están las cosas no se va a poder levantar todo. Durazno, ciruelas y cerezas están complicadas: empiezan con precios altos que enseguida se caen. Esperemos que el Gobierno actúe sí, como nos pidieron, se le demuestra fehacientemente los números".
¿Qué medidas priorizan desde el sector? Aliviar las cargas laborales sería la primera (aspiran a los beneficios de la ley de Sostenimiento del Empleo, algo que el Ejecutivo, al margen del caso Alco, descarta). La restante: acelerar la devolución de IVA a exportadores, cuyos plazos, dicen, van de 6 meses a 2 años. Nadie se atreve aún a pedir cambios en retenciones.
Mientras tanto, el Gobierno salió a anunciar una medida extemporánea: el pago de $ 10 millones en subsidios para poda de frutales en el Sur provincial. Respecto a la cosecha, el subsecretario de Programación Económica, Raúl Millán, negó que haya pérdidas.
"Todo lo que tenga calidad se va a vender. La asistencia para cosecha se canaliza a través del Fondo de Transformación, pero esperaremos el estudio de costos y el pronóstico para trabajar en el tema".
Cuadro de situación
Según Millán, "se está trabajando en una estrategia firme para la fruta: vemos una producción normal, con ciertos problemas de calidad por falta de raleo".
Desde los empacadores, voces como la de Damián Sánchez, que desde San Martín comercializa durazno y ciruela, reafirman una descripción. "Es imposible que llegue a pagarse el $ 1,50 del año pasado por el durazno. Habrá más producción, pero con costos poco competitivos afuera la opción es apuntar al mercado interno".
El relevamiento ordena de menor a mayor cada problemática. Entre las menos complicadas, por baja afectación de accidentes climáticos y expectativas estables de mercado, aparece la pera. El durazno promete mucha producción e interrogantes sobre su destino; con menos unidades productivas, las utilidades de la ciruela dependerán del volumen y calibre.
La manzana es el caso límite; falta calidad y superficie. En las dos últimas campañas se erradicaron 700 hectáreas. Y las 17 mil hectáreas de frutas de pepita a inicios de los ?90, hoy no superan las 8 mil.
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