Por Daniel Fernández Canedo“Vendo ropa importada de marca, tengo más de 10 locales. Si no puedo importar voy a tener que cerrar y 110 empleados se van a quedar en la calle”.
–No te preocupes, si querés cerra, que a los empleados los van a tomar los shoppings que venden ropa nacional.
Sintetizado, fue un diálogo tenso entre un empresario del comercio y el secretario de Comercio.
La anécdota forma parte de un largo listado de actitudes discrecionales para con los empresarios al que Guillermo Moreno le agrega una casi diariamente.
Y, a la vez, encierra parte de la esencia de la nueva matriz de la gestión económica oficial: es bueno todo aquello que sirva para que el Gobierno ahorre dólares y consiga divisas y pesos para alimentar la caja del Estado .
Un ejemplo bien cercano es el avance de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central en el Congreso, que tiene como uno de sus principales objetivos tener la posibilidad de darle más plata al Tesoro para cubrir gastos . Y más dólares de las reservas para pagar la deuda .
En realidad, los cambios en el Banco Central constituyen una especie de blanqueo de lo que ya venía pasando en los últimos años.
Basta tener en cuenta que el año pasado, y con la Carta Orgánica sin reformas, el Central le dio al Tesoro más de $ 75.000 millones y fue la principal fuente de financiamiento.
En eso parece tener razón la visión del ex titular del BCRA Javier González Fraga cuando dice que lo relevante es el déficit de las cuentas públicas mas qué la reforma de la Carta Orgánica.
Cuando el déficit se produce, dice Fraga, el Central no tiene chances de negarle la financiación .
Pero las reformas en la Carta Orgánica, desde la óptica del Gobierno, se hacen indispensables a partir de lo que se presenta como los objetivos oficiales.
Sólo el pago de la deuda exigirá unos US$ 10.500 millones este año.
Si a eso se adiciona que las importaciones de energía, según un cálculo de la consultora abeceb, demandarían otros US$ 10.000 millones , toma cuerpo el cuadro de necesidades amplias de dólares que tiene un gobierno que, además, buscaría cancelar la deuda con el Club de París que superaría los US$ 8.500 millones .
Basta tener en cuenta que el pago de la deuda o la energía importada se llevarían casi la totalidad del superávit del balance comercial.
A favor de la entrada de dólares está, una vez más, un mejor precio para la soja que a US$ 490 la tonelada logra superar al precio promedio del año pasado.
Aún se desconoce si a US$ 490, la soja compensará la caída de la cosecha por la sequía, pero contribuyó a cambiar los ánimos de los productores y del Gobierno .
Y, también, junto al cepo cambiario y a las restricciones de Moreno a las importaciones, ayudó a mantener quieto el dólar en torno de $ 4,37.
El Gobierno durmió el dólar y así se mantendría hasta que avancen las paritarias .
Nada le vendría peor que mover el dólar justo cuando reinstaló, después del arreglo de los docentes bonaerenses, la idea de que las subas salariales deberían ir por un andarivel del 20% .
El dólar estabilizado gana espacio como el ancla para contener los aumentos de precios aunque algunos funcionarios ya comenzaron a ver de reojo lo que hace Brasil .
El principal socio comercial empezó a mover el dólar en las últimas semanas y eso no pasa desapercibido ni para importadores ni para exportadores argentinos .
Encaminándose al cierre del primer trimestre, el esquema financiero empieza a mostrar resultados claros: Las restricciones a las compras de dólares, a las importaciones y a los pagos al exterior frenaron las salida de dólares.
La brecha entre el dólar de casas de cambio y el paralelo ($4,80) gira en 10%.
El Banco Central volvió a comprar dólares y eso amplió el horizonte del dólar estabilizado pese a que eso consolida el atraso relativo de un dólar que crece a ritmo de 10% anual cuando la inflación que miden las provincias marca 22 o 23%.
La ANSeS vende bonos en dólares para acercarle divisas al Central.
Las tasas de interés bajaron al 13% anual que si bien pierden frente a la inflación, se cree que le ganarían al dólar El intento de bajar subsidios a la luz, gas y agua, pasarle los subtes sin subsidios a Macri, suspender planes de aliciente a la producción de petróleo y ponerle impuestos a la entrada de autos caros buscarían equilibrar las cuentas fiscales .
Frente al sendero de cierta estabilización financiera a partir de controles y presiones, el aumento de la discrecionalidad en la toma de decisiones del Gobierno y la incertidumbre sobre cómo se harán las cosas derrumbaron buena parte de lo que se conoce como clima de negocios .
Los empresarios se callan porque tienen miedo de que el Gobierno tome represalias y cuidan su metro cuadrado de negocio.
Es difícil pensar que lleguen capitales, como está pasando en los países vecinos, cuando quien vaya a invertir no tenga certezas sobre lo que podrá hacer con su ganancia.
La Argentina necesita inversiones cuantiosas en áreas clave como energía e infraestructura pero hoy, lejos de tener planes, lo que tiene es un juego táctico de corto plazo que podrá ganar una batalla pero nunca una guerra.



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