Cortina de humo para tapar a Boudou

Por Ricardo Kirschbaum.

El Estado ha dado ayer el primer paso para expropiar una empresa de la que se desconoce quiénes son los dueños reales , a pesar de que la Justicia intenta avanzar para desentrañar lo que sospecha sobre la propiedad y el modo de apoderamiento de la ex Ciccone.

El oficialismo y algunos aliados le votaron ayer la media sanción a la ley en una sesión que fue presidida por Amado Boudou, el principal sospechoso de haber facilitado, como ministro de Economía, que un grupo de amigos se quedara con la empresa. Los senadores que respaldaron el proyecto son conscientes de que esta expropiación apunta a diluir la responsabilidad del vicepresidente de la Nación.

El súbito apuro del Gobierno por expropiar la planta impresora nada tiene que ver con el propósito invocado de retomar la “soberanía monetaria”, exhaltada para justificar el proyecto de ley. Por el contrario, tiene más que ver con la marcha de la investigación judicial que, paso a paso, fue encontrando pruebas de la relación entre el ex director de la ex Ciccone, Alejandro Vandenbroele, y el entonces ministro de Economía.

El avance judicial para determinar quiénes eran los verdaderos dueños del misterioso fondo The Old Fund que se apoderó del 70 % de la empresa, luego de que Boudou aconsejara de manera determinante , como lo reveló el jefe de la AFIP Ricardo Echegaray, también imputado en la causa, para que se le otorgara un plan de pagos excepcional y se levantara la quiebra de la empresa. A pesar de ese plan de pagos, la ex Ciccone comenzó a incumplirlo y, se afirma, se requería un millón de dólares por mes para pagar salarios y gastos de la impresora. El Estado le había dado un contrato para imprimir 410 millones de billetes de 100 pesos.

El oficialismo argumenta que el Estado no pagará nada por la empresa. Es un verdadero chiste: la inmensa deuda fiscal será saldada con un pagadiós y los actuales responsables de esta situación habrán sido salvados por la expropiación.

La “soberanía monetaria” incluye, también, que el Estado cargue con las cuentas de este grupo que ingresó al negocio por influencia del que ayer presidió la sesión del Senado en la que se aprobó la expropiación.

Una enorme muestra de impudicia.

Boudou se había reunido con los Ciccone para ajustar detalles del ingreso a la impresora del misterioso fondo, tal como lo reveló Clarín el domingo pasado. En la misma nota, se reveló que Héctor Ciccone, que falleció hace poco, dejó constancia de la reunión con el vicepresidente en un acta ante un escribano público.

El jefe de la bancada, Miguel Pichetto, habló del “temple” de Boudou “que tuvo que estar poniendo la cara durante toda la sesión”. No se sabe si el legislador de Río Negro fue sincero o irónico pero en todo caso lo que estaba diciendo es que Boudou es un caradur

Comentá la nota