Cortes de calles y disturbios en protesta contra La Saladita Salteña

Hubo nuevamente cortes de tránsito en la avenida República del Líbano que derivaron en disturbios y roces entre manifestantes y la Policía.
Sucede que un grupo de vecinos protestaron ayer contra la continuidad de la feria La Saladita Salteña, que se encuentra entre el Complejo Arenales y el barrio Docente. Intentan que se la reinstale en otro sitio, porque el predio que los feriantes alquilaron al empresario Rafael Ale era utilizado por los chicos y jóvenes de varios barrios de la zona en campeonatos deportivos.

Pero ante la situación que se vivió ayer se apuntó contra Mario Pastrana, el responsable de la feria La Sureste Salteña, ubicada a dos cuadras del lugar, en los galpones de la desaparecida empresa constructora Alonso Crespo.

Juan Benítez, vicepresidente de La Saladita Salteña, no tuvo reparos en acusar a Pastrana, sosteniendo que pagó para generar un desvío hacia su emprendimiento. No soporta que los feriantes que se desprendieron de la Sureste Salteña hayan conformado la Saladita Salteña, tras haber sido estafados.

Advirtió que no son los vecinos los que generaron los disturbios sino gente de Pastrana que arrojó piedras a los policías y que debió ser dispersada por efectivos de Infantería y del GOPAR.

De acuerdo a declaraciones de Benítez, la feria La Saladita Salteña está cumpliendo lo que estipula la ley provincial 7700, el predio está alquilado por 36 meses, se está cercando el predio, se realizan trabajos como el tendido de energía eléctrica, agua y cloacas.

Mientras que los vecinos nucleados en el consorcio de los departamentos del barrio Docente, junto a los del Complejo Arenales, elevaron semanas atrás petitorios tanto al intendente municipal Miguel Isa así como al Concejo Deliberante, para que la feria La Saladita Salteña sea trasladada del lugar donde se instaló. Inclusive ya iniciaron una demanda judicial, porque la feria no reúne las condiciones que exigen las normativas.

Apuntan que hay complicidad de las autoridades del Municipio y otras para que esa feria funcione de manera irregular, porque una simple inspección de control, algún operativo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) o de la Dirección General de Rentas (DGR), será suficiente para su clausura.

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