Corte de agua de los ríos perjudica a los horticultores

Si bien ya se han registrado las primeras precipitaciones níveas en la altura cordillerana es demasiado prematuro aventurar como será el año hídrico con respecto a los anteriores que han sido pobres en agua de deshielo.
Los últimos cuatro o cinco años, las reservas de agua se ubicaron muy por debajo de la media normal y el colchón de nieve en la cordillera de Los Andes obliga a ser cuidadosos con el uso del agua a fin de evitar sobresaltos en la próxima temporada estival. Por eso, según las autoridades de Irrigación, se ha dispuesto el corte de agua durante cuatro meses, cuando lo normal eran 30 días.

Esta medida podría variar si de aquí a la primavera se registran abundantes nevadas sobre las cuencas de los ríos Diamante y Atuel, pero mientras ello no ocurra el año se presenta difícil para quienes suelen dedicarse a la horticultura en el oasis irrigado por ambos cauces.

Como se sabe, hay hortalizas que se cosechan en invierno, y otras que se cultivan en el periodo de mayor frío para ser cosechadas en primavera o verano.

Ante la falta de agua de superficie para el riego de las explotaciones agrícolas se restringirá considerablemente la obtención de verduras de estación, y corre riesgo la siembra de ajo, a no ser que se disponga de una perforación para extraer agua del subsuelo.

Este fenómeno determinará que la mayor parte de verduras y hortalizas que se consume en el medio haya que traerlos de otros lugares de la provincia, o bien fuera de ella lo que podría incidir en el precio que pagaremos los consumidores.

Cabe recordar que el área sembrada con ajo la pasada temporada disminuyó considerablemente por la falta de agua por una parte, pero también porque el ajo destinado a la exportación ha estado sujeto a las variables de la economía y la competitividad con países que son grandes productores.

Cabe esperar, en consecuencia, que durante este inverno la naturaleza sea generosa en nevadas para que no se vea afectada la producción hortícola de verano y, especialmente, el grueso de la cosecha que está cifrada en la producción de frutas de carozo y pepita.

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