Cortaron el acceso al frigorífico de Speluzzi

El grupo de desocupados que acampa en las puertas del establecimiento endureció su postura. No pueden entrar ni salir camiones. Desconfianza hacia los empresarios ante promesas incumplidas de pago.
El grupo de ex trabajadores del frigorífico Pampa Natural que inició una protesta en el acceso al establecimiento, endureció su postura ayer por la mañana. Al no encontrar respuestas favorables al pago de las indemnizaciones, decidieron bloquear el ingreso de camiones a la planta de faenado. De esta manera, una larga fila de transportes se comenzó a estacionar a la espera de una solución. Debían entrar a cargar carne y otros llevarse cueros. Tras largas horas de espera los camiones se retiraron vacíos.

Los desocupados habían manifestado el día anterior que no se moverían del lugar hasta tener una respuesta concreta al reclamo laboral. A pesar del frío y el viento, los trabajadores aguantaron toda la noche en las puertas del frigorífico. Algunos descansaron en una carpa y otros en una improvisada casilla.

El despertar del martes no ofreció soluciones. De acuerdo con la palabra de algunos de los manifestantes, a la precaria situación social y económica que están atravesando se sumaron algunas frases hirientes de dos encargados de sectores del frigorífico. En forma despectiva se habrían dirigido al grupo, que encabeza la protesta.

Como contrapartida, se pudo observar que muchos de los empleados, que ingresaban a la planta a cumplir con su turno se mostraron solidarios con sus ex compañeros y acompañaron la queja. Aunque los manifestantes conforman unas 30 personas, se estima que son 80 los que están bajo similar condición: fueron despedidos, pero no cobraron la indemnización. Solo recibieron pagos a cuenta de cifras insignificantes.

Deudas.

La última tanda de los telegramas que comunicaban la cesantía fue hacia fines de marzo. Uno de los ex trabajadores contó que cumplió tareas en varias secciones, hasta llegar al sector de empaque. Desde el día del despedido, el 30 de marzo, hasta la fecha la empresa le entregó 600 pesos. Se estima que le adeudan alrededor de 8 mil.

Otro de los casos acuciantes es el de un joven de 22 años, que trabajaba en faena. Estuvo empleado por 18 meses, hasta que el frigorífico prescindió de sus tareas. Con el sueldo sostenía a duras penas a su familia, compuesta por su esposa y una nena de un año y medio. Con el dinero que cobraba le alcanzaba para pagar el alquiler de un diminuto departamento, comprar los pañales y comer. "Los últimos meses lo pasamos a mate cocido y fideos hervidos", explicó. Ante la falta de pago, dos veces se montó a su bicicleta y recorrió los 15 kilómetros que separan a General Pico del frigorífico. En una oportunidad le ofrecieron 40 pesos. "Mi mujer y mi hija se tuvieron que ir a Caleufú a vivir con mi suegro, porque debemos dejar el lugar que alquilamos por la falta de pago y ya no tenemos para comer", contó.

Liquidaciones.

Hacia el mediodía de ayer se buscó llegar a una solución con los despedidos, para que levanten el piquete y permitan el ingreso y egreso de vehículos. En la delegación que tiene el Ministerio de Trabajo en General Pico se realizó una reunión que se extendió por más de dos horas. Un delegado gremial, un representante de la empresa y dos de los desocupados, fueron parte del encuentro, propiciado por la delegación a cargo de David Diván. Allí se intentó un acuerdo que garantice el cobro de las indemnizaciones. La cifra global que el frigorífico debería pagar a los trabajadores despedidos se estima en cerca de 360 mil pesos.

El resultado del conclave no fue bueno. La búsqueda de la solución tropezó con la falta de una compromiso cierto de los empresarios para pagar. Según se pudo establecer, el frigorífico ofreció abonar una parte de la deuda el día viernes. A cambio, solicitaban a los desocupados levantar el bloqueo del acceso al establecimiento. Argumentaron que con la venta de la carga de carne que se llevarían los camiones, se podría juntar el dinero para cumplir con una parte de la deuda con los despedidos. Pero esta propuesta no tuvo consenso. Una larga cadena de promesas incumplidas ha generado desconfianza en los manifestantes. Además, se suma una diferencia en las liquidaciones de los cesanteados, que en algunos casos es de 4 mil pesos o más. Por la tarde el clima para llegar a un arreglo no era el mejor. El sindicato no parece tener influencia sobre los ex trabajadores.

Por su parte, el gobierno provincial trata de mediar y garantizar la tranquilidad. Una fuente gubernamental admitió ayer el enojo existente con los propietarios del frigorífico, que no han cumplido con su palabra en varias oportunidades, a pesar de la ayuda que han tenido del Estado Provincial y Nacional. Inclusive ninguno de los socios de la firma se había presentado de manera directa a tratar de dar explicaciones del conflicto laboral. Según la información de su sitio web, Pampa Natural SA está conformada por la empresa Frigorífica Jesús Arroyo SACIA de San Carlos de Bariloche, en alianza con un grupo de productores de carne nucleados en Comarcas Ganaderas SA y la firma DAT, "brazo comercializador en Europa".

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