Ubicada a 200 kilómetros de Fiambalá, la obra, que costó 11 millones de pesos, no tuvo impacto en el aumento de visitantes.
Situado a 200 kilómetros de la localidad, sobre el Paso San Francisco, el complejo comenzó a funcionar en enero pasado, en coincidencia con el paso del Rally Dakar. Desde entonces ha tenido una ocupación irregular, y aunque Arturo Masseu, apoderado del concesionario, La Troya Group, se mostró a la expectativa de que aumente la demanda, reconoció que durante el invierno el hotel no funcionó por falta de gasoil, lo que impidió generar energía eléctrica y calefaccionar los ambientes.
"Va a pasar tal vez un año más para que empecemos a realizar un análisis y decir si es rentable o no", dijo el empresario.
En diálogo con EL ANCASTI, Masseu dijo que "se puede discutir si era necesaria o no esta inversión de dinero en la Cordillera", y aunque defendió el proyecto, admitió que será necesario un intenso trabajo de promoción y de mejoramiento de servicios como las comunicaciones o los accesos a los atractivos naturales de la zona, tarea que recaerá en la próxima gestión.
Aunque "Coco" Quintar dijo que el objetivo de la obra era dar "mayor operatividad" al Paso y atraer a deportistas de alta montaña, sostuvo que "a Fiambalá únicamente la beneficia porque es un bien dentro de la jurisdicción, pero no tiene injerencia directa con el turismo".
Quintar dijo que mantiene la idea de que se podría haber utilizado menos dinero en Cortaderas y armar otro hotel en Fiambalá.
"La solución es hacer un gran hotel en Fiambalá porque para nuestro turismo el hotel de Cortaderas no es una opción, puesto que a mucha gente le hace mal la altura para ir a dormir. Entonces, si no hay camas en Fiambalá, la alternativa es Tinogasta o Aimogasta”, mencionó.
Es de destacar que Fiambalá es un punto turístico de alta demanda durante el año entero y en temporada alta su capacidad hotelera se ve superada.
EL COMPLEJO
Los números de la hostería
El complejo de Cortaderas costó poco más de 11 millones de pesos.
El hotel se mantiene con dos personas en temporada baja, y en temporada alta (verano) con un mínimo de 7 personas y va variando de acuerdo a las reservas. Tiene gastronomía propia con chef que incluye panificación.
Una habitación doble está en 400 pesos y una triple en 500 pesos por noche. El hotel cuenta con 2 sectores dedicados al turismo, y uno más accesible para los deportistas.
La concesión es a 20 años, y recién a los 5 se comienza a pagar canon al Estado provincial. Según los términos del acuerdo de privatización, hay un compromiso de inversión de 300 mil pesos cada dos años en mejoras del edificio. Y los 800 mil pesos en mobiliario pasarán a formar parte del patrimonio estatal.
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