La obra pública del CORSÓDROMO por la envergadura del gasto ($ 2.700.000,00), por cómo se contrató y pagó, por haberse construido sobre un predio de varias hectáreas de propiedad privada y completamente baldío, y por la controversia judicial que provocó, amerita análisis y reflexiones desde diferentes ángulos.
En nuestro distrito, que Julio Pereyra gobierna desde hace más de 19 años, aunque cueste creerlo todavía, hay barrios que no tienen ni siquiera una cuadra de asfalto, como es el caso de Los Tronquitos, Parque Alegre o La Fiat, por citar solamente algunos de ellos.
Saliendo del radio céntrico, en todos los barrios, tanto en los más cercanos (La Colorada, Villa Mónica Vieja, Santa Rosa, Villa Argentina, Curva de Chavez, San Nicolás, etc.) como en los más alejados (La Carolina, Ing, Allan, Barrio Parque, La Rotonda, Carolina 2, Bosques Norte, Villa Clara, San Juan, Las Margaritas, San Rudecindo, Villa Hudson, Ricardo Rojas, etc.), la cantidad de cuadras pavimentadas sigue siendo mínima con relación al número de cuadras que todavía son de tierra.
Tenemos barrios que carecen de alguna calle asfaltada de acceso y por eso las empresas de micros se resisten a entrar y recorrerlos.
Uno de los casos más emblemáticos e insólitos es sin duda el del barrio conocido como Casas K en Santa Rosa. Totalmente nuevo, diseñado y construido desde cero, fue inaugurado en el 2007. Tiene cientos de viviendas y lo habitan varios miles de personas. Todas sus calles tienen cordón cuneta de hormigón, pero sólo una está asfaltada. En todo el resto del barrio, decenas y decenas de cuadras, se "olvidaron" de ponerle el pavimento, y dado que nunca le hicieron mantenimiento todas esas cuadras de tierra están intransitables.
Además, para entrar al barrio hay que recorrer no menos de 200 metros de calles de tierra en condiciones deplorables. Si a alguien le cabe alguna duda puede consultar a los choferes de la Línea 500.
Decenas de miles de vecinos viven en las condiciones descriptas y cotidianamente deben transitar de a pié, en bicicleta o en auto por calles de tierra, y chapalear en el barro cuando llueve.
Ahí están las necesidades básicas insatisfechas y construir pavimentos es una indiscutible prioridad. Es ahí donde el gasto público representa una inversión de alto contenido social, que beneficia al conjunto de la comunidad y mejora la calidad de vida de los vecinos.
Pero para el Intendente y sus funcionarios la prioridad es el CORSÓDROMO, al que califican -según sus propias palabras- como la obra que demuestra el gran "avance" del distrito.
Dardo Ottonello
Consejal


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