Fernando GonzalezAunque a ninguno de los dos sectores les guste (salvo a los que integraron las dos corrientes), es inevitable comparar algunas características de las etapas menemista y kirchnerista. Carlos Menem no pudo evitar que la corrupción se convirtiera en un tema de campaña en 1995 y hasta que surgiera una fuerza opositora (el Frepaso) que creció a partir de las deserciones que el peronismo comenzó a tener cuando arreciaron las denuncias y los casos en la Justicia.
Hace 16 años, la economía benefició a Menem y terminó siendo reelecto. Si Cristina quiere diferenciarse, tiene por delante el desafío de atacar en serio la corrupción y no taparla con el boom del consumo escapando hacia octubre como si el problema no existiera.



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