En Corrientes, el 8N se vivió con mucha mesura

En Corrientes, el 8N se vivió con mucha mesura
Con una convocatoria menor a la esperada, el cacerolazo capitalino reunió a cientos de personas que acudieron tras la amplia difusión por redes sociales.
La particular protesta, inscripta en una ola nacional de manifestaciones contra el kirchnerismo, reunió en esta ciudad a cientos de personas, un poco más que en la desarrollada el pasado septiembre. La movilización arrancó a las 17.30 desafiando las altas temperaturas imperantes y se prolongó hasta las 22, con discreta afluencia de gente, aunque en ningún momento hubo necesidad de cortar las calles San Juan y Rioja, lindantes a la zona de la desconcentración, en el boulevard de Plácido Martínez.

Con carteles esgrimiendo numerosas demandas, bombas de estruendo y sin banderías partidarias, los "autoconvocados" pudieron expresar en plena vía pública sus pensamientos en torno a la inseguridad, la inflación, el modo de comunicar de la Presidenta y el cepo al dólar, entre otros aspectos.

En contacto con EL LIBERTADOR Claudia Álzaga Astorga, referente de la agrupación Jóvenes en Positivo, expresó: "Esta no es una marcha cualquiera, es una manifestación de la gente ´como uno` que trabaja y paga sus impuestos. No puede ser que nos saquen a los laburantes para darle la plata a gente que se rasca todo el día. Quieren convertir a la Argentina en Cuba y Venezuela, ¡somos un país libre y católico, no cambien nuestra forma de vida!", exclamó la joven luciendo un impecable bronceado.

DE TODO

Uno de los puntos que caracterizó al cacerolazo fue la heterogeneidad de pensamientos y la amplísima gama de conceptos vertidos por sus participantes.

"Cristina K es una montonera que está matando de hambre al pueblo, le da plata a los negros para que estén borrachos todo el día, y a las `chinitas` para que queden embarazadas. Acá hacen falta los militares para que pongan orden ante tanto desastre", aseveró Cecilia, una mujer mayor que -luego de tomar el té junto a sus amigas en una café céntrico- se dirigió al punto convocado por los organizadores de la marcha.

"¡No nos mientan más con el Indec, no nos alcanza para llegar a fin de mes! Ya no podemos ir de vacaciones porque todo sube y no nos alcanza", fue el grito de Fernando, un joven de 18 años que asegura no pertenecer a ningún partido, aunque aclara con orgullo: "Soy de cuna liberal".

Un dato que no pasó desapercibido fue la cartelería utilizada en el reclamo, con menor nivel de agresividad a la investidura presidencial.

"Cristina queremos mantener a nuestros hijos, no a los tuyos", "Moreno, Clarín no miente"; "Nuestra miseria es tu fortuna", "No queremos más miedo" y "basta de persecuciones", fueron algunos de las leyendas que prevalecieron.

Lo peculiar fue que al momento de las consultas, más de uno se exaltó: "Odio que Cristina haga sus cadenas. Interrumpe mis programas preferidos".

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