El HLB o ex Greening puede llegar a destruir toda la producción de la provincia. La enfermedad baja desde Brasil y ya está a 300 kilómetros de la frontera argentina. Se transmite por un insecto que se encuentra presente en los campos correntinos.
Las 380 mil toneladas al año de cítricos que se producen en más de 35 mil hectáreas en Corrientes y que significan 63 millones de dólares de Producto Bruto Geográfico están en peligro. Es que muy cerca de nuestra provincia, una de las peores plagas acecha: el HLB o ex Greening está muy próximo a nuestras fronteras.
El Huanglongbing (HLB) es una enfermedad incurable de los cítricos. Si llega a ingresar al país comprometerá el desarrollo económico y social de las regiones que llevan adelante este emprendimiento productivo, entre ellas Corrientes.
“Está en Brasil, a 300 kilómetros, en el Estado de Paraná. En el vecino país no pueden controlarla”, comentó Alberto Gochez, experto en genética y uno de los referentes más importantes del sector de Fitopatología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Bella Vista.
En las instalaciones de dicho organismo ayer se desarrolló una jornada de capacitación. La misma estuvo destinada a productores y referentes de los distintos organismos sanitarios. Estos últimos tienen la misión de monitorear las acciones para evitar el ingreso de la enfermedad a Argentina o, en su defecto, frenar el avance del mal.
Es que el HLB es una de las enfermedades más graves que afectan a la citricultura mundial. Las experiencias anteriores muestran a producciones enteras devastadas.
“Estrago”, fue la palabra elegida por Gochez sobre las consecuencias que podría provocar en las plantaciones citrícolas correntinas.
El ex Greening es una enfermedad causada por una bacteria que se propaga por un insecto que en el campo lo conocen como “chicharrita”, cuyo tamaño adulto no supera medio centímetro. Es un mal de diseminación rápida (a través de la saliva del vector) y difícil control, disminuye rápidamente la vida de la planta y los frutos se vuelven no comestibles por el sabor amargo.
El Huanglongbing (en chino: enfermedad del dragón amarillo, por la apariencia como quedan las plantas) no es perjudicial para los seres humanos, pero es mortal para las plantas infectadas.
Si bien en Argentina la enfermedad no se encuentra presente, sí se observa al vector. En los campos correntinos hay pocas chicharritas, ya que hay alta población de sus enemigos naturales (insectos que se los devoran y hongos que los matan). Sin embargo, hay suficientes para transmitir la enfermedad y convertirlo en una “epidemia”.
“No se hace un control químico del vector (la chicharrita) porque sin la presencia del HLB no hace daño. El insecto no molesta, por eso los productores no hacen pulverizaciones y recién lo tomarán como un peligro en serio cuando el mal mate a sus plantas”, comentó Sara Cáceres, especialista en el manejo integrado de plagas del INTA.
Otro de los factores que contribuye a la propagación de la chicharrita, y de la enfermedad en caso de que llegase fronteras adentro de Argentina, es el “inocente” mirto. Es que esta planta, presente en cientos de calles capitalinas y postal frecuente en las plazas, es el preferido por el vector y permite su supervivencia durante todo el año.
“Será necesario erradicarlos. Es que mientras los citrus brotan entre mayo y septiembre, el mirto lo hace todo el año”, comentó Cáceres.
Mariano Veller, profesional del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y responsable del monitoreo del vector en gran parte de Corrientes, confirmó que la chicharra se encuentra en escaso número en las plantaciones de la provincia. También dijo que el organismo logró muestras del insecto en las plantas citrícolas (sin la bacteria) y que el vector prefiere, sin lugar a dudas, el mirto.
Según los informes del SENASA, luego del análisis de más de un millar de muestras de ejemplares de la chicharrita tomadas en el Noreste y Noroeste de Argentina y la provincia de Buenos Aires, no se detectó la presencia de la bacteria transmisora del HLB. Más allá de la responsabilidad del diminuto vector en la propagación del mal, Blanca Canteros, experta del INTA, responsabilizó al ser humano con “el gran difusor” de la enfermedad.
“Es común que los turistas vuelvan de Brasil con una planta viva de limón para caipirinha. Si este ejemplar está enfermo, las consecuencias podrían ser desastrosas”, aseguró Canteros.
La especialista del laboratorio de Fitopatología dijo que “la educación y la concientización son muy importantes” pero que entiende que es imposible avisar a todos los turistas del peligro de la enfermedad.
Si bien todos los consultados por “época” coincidieron en que las labores apuntan a prevenir la enfermedad, todos admiten que será muy difícil evitar la aparición del mal en Argentina, en especial en Corrientes. Por ello, las labores se multiplican para, llegado el caso de detectar una planta con la enfermedad o un insecto con la bacteria, frenar el avance del HLB.
Una vez detectado la enfermedad en una planta, los expertos entienden que la única forma de impedir la propagación es a través de la destrucción del ejemplar. “Pero eso dependerá del productor”, comentó Gochez.
Además de que HLB es considerada, con justa razón, como la enfermedad más devastadora de los cítricos, también puede añadirse que es la más mimética y engañosa, ya que se confunde con deficiencias minerales, se dispersa con mucha rapidez antes de mostrar síntomas masivos y destruye totalmente las plantaciones en períodos cortos de tiempo.
En Corrientes, parecen tomar en serio la posibilidad del brote de la enfermedad. Es que el sector emplea a 4.000 trabajadores que alcanzan a las 10.000 personas en épocas de cosecha.
Además, la industrialización de los cítricos ganó espacio en los últimos años. En la actualidad hay 51 empaquetadoras, 2 plantas habilitadas para la exportación y 6 empresas que elaboran jugos concentrados y cremogenados.

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