Correa ordenó depurar a la policía

Correa ordenó depurar a la policía
El gobierno afirmó que aún no ha cesado la amenaza desestabilizadora; la revuelta provocó entre cuatro y ocho muertos, y 193 heridos
Quito.- Un día después de la rebelión policial que puso en riesgo su vida, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció una depuración de la fuerza y sanciones a los uniformados involucrados que, según el gobierno, habían estado liderados por personas infiltradas y afines al ex mandatario Lucio Gutiérrez.

La sublevación policial dejó, según diversas fuentes del gobierno y de las fuerzas armadas, entre cuatro y ocho muertos y 193 heridos. El Ejecutivo ecuatoriano, que dispuso el estado de excepción, no se consideraba ayer fuera de peligro y advirtió que aún se mantienen rezagos de la rebelión que amenazan el orden democrático del país.

"No podemos cantar victoria totalmente, está superada la situación por ahora, pero no podemos confiarnos. El intento golpista posiblemente tenga unas raíces por ahí, que hay que buscarlas y extraerlas", declaró el canciller Ricardo Patiño, que resultó herido por los policías sublevados.

"No puedo decir que estemos totalmente tranquilos, porque mucha gente que estuvo ayer [por anteayer] movilizada posiblemente lo sigan estando y puedan querer reproducir lo ocurrido", afirmó el jefe de la diplomacia ecuatoriana. "Los gritos que escuchábamos de parte de la gente que estaba con la policía decían: «Viva Lucio, con Lucio estábamos mucho mejor, Lucio nos aumentó los sueldos». Ahí había un claro indicio de quiénes estaban detrás de estas manifestaciones de ayer", dijo Patiño.

Desde Brasil, Gutiérrez rechazó cualquier influencia o responsabilidad en la sublevación (ver aparte).

Luego de la jornada de caos que tuvo en vilo al país y a toda América latina, el jefe de la policía, Freddy Martínez, anunció su renuncia por no haber podido controlar a su fuerza. "Un comandante irrespetado, un comandante maltratado, agredido por sus subalternos, no puede quedarse al frente de ellos", dijo Martínez y pidió al presidente que revise la ley que detonó la protesta.

Correa designó en su reemplazo al policía Fausto Franco, un general de distrito que se desempeñaba como director de Educación de la fuerza.

"Estamos dispuestos al cambio, realizaremos el cambio para el beneficio del país", dijo Franco.

Correa fue agredido por policías anteayer, retenido en un hospital y rescatado en un fuego cruzado por militares en lo que empezó como una protesta para frenar un plan del gobierno que elimina beneficios económicos a las fuerzas de seguridad, pero terminó saliéndose de control. En el dramático rescate, el blindaje especial de la camioneta que sacó a Correa del hospital recibió cuatro disparos de bala en el corto trayecto hasta la sede presidencial.

El vehículo, una Nissan Patrol, salió desde las inmediaciones del hospital en medio de un tiroteo entre policías y militares transmitida en vivo por canales de televisión privados. "El vehículo registra cuatro impactos de fusil, tres en el capot y uno en el parabrisas, justo del lado en el que iba el mandatario", relató la Agencia Pública de Noticias (Andes) en su sitio de Internet.

El ministro del Interior, Gustavo Jalkh, afirmó que los policías sublevados intentaron preparar una "emboscada" a Correa cuando supuestamente iban a permitir su salida del hospital. Jalkh reveló que recibieron mensajes para que el mandatario salga con "toda tranquilidad" a través de una "calle de honor", pero análisis de inteligencia advirtieron que ese corredor significaba una "real emboscada".

Esa calle era una "mezcla de policías arrepentidos, infiltrados, sediciosos, francotiradores que estaban listos para atentar contra la vida del señor presidente", afirmó el ministro y así justificó el operativo de militares y policías especiales que finalmente lo rescataron. Froilán Jiménez, policía de 28 años leal al mandatario, murió en el operativo de rescate. "Derramó su sangre por el presidente", dijo su hermana Sandra.

Correa ordenó depurar a la policía

1 de 15 - Tras la violenta jornada, Ecuador parecía regresar poco a poco a la calma, pero aún los policías no retornaban a sus actividades habituales, los sublevados retuvieron durante 9 horas al Presidente Correa en un hospital - Foto: EFE

Aunque el presidente emergió triunfante de la situación en la noche del jueves, todavía enfrenta una lucha política para impulsar las medidas de austeridad que despertaron el descontento de los policías sublevados en Quito y en Guayaquil.

Patrullas militares

Los negocios levantaron ayer sus persianas en la capital, Quito, militares vigilaban el Palacio de Gobierno y poca gente caminaba por las calles. Las clases fueron suspendidas en todo el país por tiempo indefinido, mientras en distintas ciudades militares patrullaban las calles. Correa declaró tres días de duelo nacional por las muertes en la crisis.

Correa ordenó depurar a la policía

1 de 12 - Duros enfrentamientos entre la policía rebelde y los seguidores del Presidente de Ecuador Rafael Correa - Foto: Gentileza Pablo Hidalgo

En tanto, el gobierno de Quito agradeció el contundente respaldo que recibió por parte de los mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que se reunieron de urgencia en Buenos Aires. "Esto nunca ha pasado, una cosa es que se reúnan los organismos de las Naciones Unidas, la OEA y los organismos permanentes; pero que los presidentes se autoconvoquen es realmente un gesto de mucho respeto y apoyo al gobierno", afirmó el canciller, que ayer recibió a sus pares de la región (ver Pág. 4).

Agencias AP, AFP, ANSA y DPA

LULA, SOLIDARIO CON CORREA

San Pablo (AFP).? El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llamó ayer a su par de Ecuador, Rafael Correa, para manifestarle su solidaridad tras la violenta rebelión policial de anteayer, que dejó cinco muertos, informaron fuentes oficiales. "Lula finalmente logró hablar por teléfono con Correa y le manifestó su solidaridad ante lo ocurrido. En esa conversación, el presidente insistió en que lo que sufrió fue una tentativa de golpe", señalaron las fuentes. Poco antes, Lula había dicho que la condena unánime de la región a los episodios en Ecuador mostraron claramente que la democracia no corre riesgos en América latina

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