El Grupo de los Ocho conformado por intendentes provinciales afirmó que competirán en el justicialismo. Sin desconectarse plenamente del kirchnerismo, apoyan algunas de sus medidas pero cuestionan sus versátiles movidas políticas, entre ellas, las listas colectoras
Los rumores de acercamiento al peronismo federal representado por Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá, fueron desechados instantáneamente por los caciques comunales.
Si bien no concuerdan con las formas generales que enarbola el plan electoral 2011 del kirchnerismo, no se mantienen en las antípodas del poder central, tanto por apoyo a ciertas políticas como la Asignación Universal por Hijo, como por conveniencia, ya que de hacerlo, quedarían marcados sus distritos, y eso a un año de los comicios, puede dinamitar aún más la economía de los municipios y debilitar su imagen como intendentes.
El grupo busca el abroquelamiento pero no para asociarse a otras fuerzas políticas, por lo menos hasta ahora, sino para pulsear ante Néstor K como un bloque con peso específico y territorialidad. Además de estar encolumnados tras la espalda de Daniel Scioli, el dirigente mejor sondeado dentro de las huestes justicialistas, hoy cruzado con los altos mandos kirchneristas, capaz de asegurar la victoria segura en la Provincia, con lo que ello significa.
Esta fuerza “subterránea” está compuesta por Sandro Guzmán, de Escobar; José Eseverri, de Olavarría; Joaquín de la Torre de San Miguel; Jesús Cariglino de Malvinas Argentinas; Gilberto Alegre de Villegas y Luis Acuña, de Hurlingham; Sergio Massa de Tigre, todos de la primera sección electoral, y Pablo Bruera, al frente de la capital de la provincia en la octava sección .
También estuvieron varios legisladores y no se descarta que se sume Mario Ishii, intendente de José C Paz, en los próximos encuentros que ya están agendados.
La relevancia del bloque recae también en su ubicación dentro del espacio electoral. Su pertenencia a la primera sección, divide un cuadro que generalmente ha sido favorable al poder justicialista, y le otorga el plus político que necesita para jugar y presionar.
Junto a la tercera sección, siempre redituable al PJ, son las dos fichas fuertes de la cancha bonaerense y las obsesiones a seducir por Néstor para gestar el arrastre de votos que el FPV pugna por conseguir para evitar el balotaje y ganar en primera vuelta la nacional, o por lo menos, ganar la provincia de Buenos Aires.
El enojo del G-8 aumenta cuando los ministros K (Boudou, Alicia, Randazzo) bajan a los distritos a traccionar sufragios, y luego sean los intendentes los que deben afrontar los cuestionamientos sociales a nivel local
Por otra parte, según ratificaron los caciques, su reagrupamiento no exhibe intenciones rupturistas, sin embargo nada está firmado en esta actividad. Estrategias que rotan, colectoras, espejos, desgaste constante. El enemigo de hoy es el aliado de mañana, reza la máxima política. O puede ser el peor enemigo.














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