Coronel Pringles y Pigüé, a la vanguardia en el reciclaje

Con 320 y 240 toneladas mensuales respectivamente, las plantas de Pigüé y de Coronel Pringles son las dos más importantes de la región a nivel de procesamiento de residuos.

La primera de ellas, denominada Pago Limpio, funciona desde el año 2000, y procesa todo el residuo domiciliario de esta ciudad, además de los de las localidades de Saavedra, Arroyo Corto y Espartillar, informó el secretario de Obras Públicas de Saavedra, Carlos Madarieta.

Según explicó, en ella se tratan unas 320 toneladas mensuales de residuos, con un nivel de recuperación que va del 80 al 85%, obteniéndose distintos tipos de plásticos, papel, cartón, vidrio y metales, además del compost y lombricompuesto.

Allí trabajan 18 operarios, con horario ampliado, de lunes a sábados. El monto previsto para su funcionamiento —de acuerdo al presupuesto 2011— es de 2.189.686,30 pesos anuales. El producto de la venta de los residuos recuperados, más el lombricompuesto, representa aproximadamente el 12% del costo de funcionamiento.

Carmen Ortensi, directora de la planta pringlense, indicó que en el lugar se procesa la totalidad de los desperdicios de la ciudad, que ronda las 12 toneladas diarias.

«Tenemos un total de 40 operarios, cuya función es recuperar basura, enfardarla y reciclarla», manifestó.

De lo recuperado sólo se vende un 8%, y se recaudan entre 10 mil y 12 mil pesos mensuales. En tanto, los residuos orgánicos se usan para compostaje y entregarlo en forma gratuita durante los Eco Canje.

«Todos los meses hacemos esta movida ecológica, en la que fuimos implementando distintas alternativas, como recepcionar lámparas de bajo consumo —que tenemos en custodia por su toxicidad—; o el programa provincial Biodiesel, por el cual se recolecta aceite vegetal usado de los grandes generadores locales, se vende a una empresa y parte de lo recaudado se destina a una institución local», comentó.

Dos en Guaminí

El distrito de Guaminí cuenta con dos plantas de tratamiento de residuos sólidos, que funcionan en Garré y en Casbas, y ya se está proyectando la construcción de dos más en Laguna Alsina y en la ciudad cabecera.

«Buscamos educar a la gente para que cumpla con la clasificación. Hoy en día, el 55% de la población cumple con la división de su basura, y lo ideal sería que lleguemos al 80%», explicó Daniel Prieto, del área de Residuos Sólidos Urbanos comunal.

En Casbas, inaugurada hace poco más de un año, aún se busca que los pobladores abandonen la costumbre de arrojar residuos en el ex depósito a cielo abierto de basura.

Respecto de la comercialización de los residuos reciclables, aseguró que los fondos que se obtienen están lejos de convertir en un buen negocio a las plantas.

«Este tipo de emprendimientos no son viables económicamente. No están pensadas con un fin comercial sino ecológico. Incluso las empresas privadas que realizan reciclado reciben subsidios del Estado, ya que los números no cierran», agregó.

Más de 2.304 toneladas en Coronel Dorrego

La planta de separación de residuos (Pla.Se.Res.) de Coronel Dorrego funciona en el kilómetro 592 de la ruta 3. De acuerdo con Raúl Loydi, director de Servicios, en esta ciudad se reciclan ocho toneladas de material por día, 190 al mes y unas 2.304 por año.

El material que no se comercializa, es depositado en el relleno sanitario situado en el basural municipal.

La planta funciona con un costo comunal que resulta una inversión para mantener 14 puestos de trabajo en forma permanente. La comuna afronta un gasto mensual de aproximadamente 25 mil pesos mensuales para mantener toda la estructura y los puestos laborales.

En Villarino, en la actualidad hay una ecoplanta que funciona en Médanos desde marzo, y en septiembre se instalaría una similar en Pedro Luro.

La de la ciudad cabecera recibe residuos de Algarrobo, La Mascota y Argerich, y procesa entre 14 y 15 toneladas diarias. Todo lo que es rechazado se deriva a una cava protegida por membrana; mientras que el resto (cartones, plásticos, aluminio y demás) se enfarda y almacena en una celda especial hasta su comercialización.

Los basureros que funcionaban en el distrito fueron sellados y se le colocaron caños de venteo, aunque todavía existen otros a cielo abierto en Algarrobo y Mayor Buratovich.

En cuanto a la separación de los desechos orgánicos e inorgánicos, el subdirector comunal de Residuos Sólidos Urbanos, Ariel Scorolli, manifestó que la gente está respondiendo bastante bien. Además, reconoció que económicamente el funcionamiento de la planta no es rentable, y recién se está trabajando en una ordenanza que permita comercializar los residuos.

Tres Arroyos

En San Francisco de Bellocq funciona una planta de clasificación de residuos que tiene ocho operarios y procesa unas 120 toneladas de basura por mes, provenientes de esta localidad, Claromecó y Orense.

Por su parte, en Tres Arroyos existe un ambicioso proyecto para el tratamiento de residuos que debería haber comenzado a funcionar en abril pasado.

El 9 de agosto de 2010 se presentó la licitación para la construcción del galpón donde estaba previsto que funcione el denominado Centro de Disposición Final de Residuos, que comprendía un espacio de 750 metros cuadrados, construidos en chapa galvanizada.

Sin embargo, desde la dirección de Medio Ambiente se reconoció que la obra aún está en construcción y no se brindaron detalles acerca de las razones que motivaron la demora.

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