Cornide reelecto en CAME y apoyo a la expropiación de YPF

El presidente de la Federación Económica de Santa Cruz, Guillermo Polke, junto al secretario General de la Entidad, Daniel Cruces, participó el pasado jueves de la Asamblea Anual Ordinaria de delegados de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, junto a más de 800 empresarios de todo el país, en la que fue reelecto Osvaldo Cornide al frente de la Institución.
En ese marco, los dirigentes analizaron diversas cuestiones que tienen que ver con el funcionamiento interno de las entidades que representan, como así también respecto del proceso de expropiación de la empresa YPF S.A. en manos del Estado argentino, anunciado días atrás por la Presidente Cristina Fernández.

En ese sentido, Polke manifestó su “total apoyo al proceso de recuperación de la compañía”, alertando sobre “el desempeño del presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, en el directorio de YPF durante los últimos diez años”, ya que “la conducción privada de YPF aprobó medidas controvertidas y contrarias a los intereses de nuestro país, cuyo resultado fue el retroceso agresivo en la producción de petróleo”.

“La crisis energética suscitada en la Argentina es inédita”, añadió, el empresario santacruceño, quien coincidió con lo planteado por la cúpula de CAME sobre este nuevo proceso de expropiación, quienes afirmaron que “la reciente experiencia de la YPF privatizada demuestra que la lógica corporativa, para la cual el petróleo es sólo un commodity más y cuya explotación debe ser regulada por los dictados del mercado, arrojó consecuencias que se contradicen con los objetivos superiores de garantizar el desarrollo nacional fortaleciendo el autoabastecimiento energético”.

En un documento rubricado por Cornide y el secretario de CAME José Bereciartúa, señalan además que “la decisión de ampliar la participación del Estado nacional y las provincias en toda la cadena de valor petrolera, reorienta la política energética en el sentido correcto, en particular, habida cuenta de que la estrategia corporativa del grupo Repsol se orientaba con otras prioridades. Las utilidades, por casi 15.000 millones de dólares en los últimos años, tuvieron sistemáticamente como prioridad financiar inversiones en otros puntos del planeta”.

Finalmente, manifiestan que “ahora llega el turno de recuperar el tiempo perdido. Es necesario inventariar el real estado de los activos existentes, que fueron exprimidos sin mayor preocupación por perforar nuevos pozos de exploración, y establecer un acuerdo económico sobre su valor actual”, como así también que “de inmediato hay que avanzar, con elevado profesionalismo, en dos direcciones principales: el abastecimiento de los próximos años y la formación de reservas a largo plazo”.

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