Alfonsín apura una reconciliación con el socialismo, pero hay intendentes que se acercan al PRO.
“En la UCR, como en todos los partidos, hay gente más de centroizquierda y gente más de centroderecha . Pero no veo posible que esa última corriente, que es minoritaria, pueda imponer un acuerdo de esa naturaleza”, advirtió el ex candidato a presidente Ricardo Alfonsín ante la consulta de Clarín respecto de una alianza con el PRO. Antes, el diputado había criticado a los intendentes que mantienen diálogo con el macrismo, como Mario Meoni, de Junín, quien asistió a la asunción de Mauricio Macri, o Héctor “Cachi” Gutiérrez, de Pergamino. También Horacio “Pechi” Quiroga, de Neuquén, quien acaba de renovar un convenio de “intercambio cultural” con el gobierno porteño.
Pero las diferencias que expresan algunos intendentes y dirigentes como Oscar Aguad en Córdoba, o el ex titular del partido, Ernesto Sanz o el propio Julio Cobos en Mendoza, no son novedad. El ex vicepresidente de la Nación, inclusive, llegó a ser expulsado del radicalismo por su acuerdo con el kirchnerismo en 2007 y vuelto a considerar tras su voto no positivo durante el debate por la resolución 125, en 2008.
Conocedores de las fracturas de la UCR, tanto el macrismo como el FAP de Binner, ambos carentes de estructura partidaria, tienden puentes hacía diferentes penínsulas del radicalismo. “No se trata de ir con la ambulancia , hacer eso es no conocer el radicalismo. Nosotros lo sabemos”, advierte el PRO.
La estrategia del PRO, donde trabajan a toda marcha por el plan Macri 2015, apunta a establecer un vínculo a través de acuerdos institucionales de cooperación entre gestiones. El objetivo es llegar a marzo con cerca de una decena de convenios firmados.
El PRO tiene claro que para llegar a 2015 es necesario lograr una buena performance en 2013. En poco más de un año habrá elecciones legislativas y las alianzas no se definirán, necesariamente, a nivel nacional, sino que podrían acomodarse según las características de cada distrito . Este es un detalle que anotan tanto en las filas de Macri como en las del socialismo. Es que el argumento de Alfonsín en 2011 para sostener su alianza con el peronista disidente Francisco de Narváez fue que se trataba de un acuerdo exclusivo para la provincia de Buenos Aires.
Así las cosas, aunque en el alfonsinismo respondan con ilusión a las invitaciones dialoguistas que envió Binner al partido la última semana y minimicen el rechazo del GEN (miembro del FAP) a un acuerdo con la UCR, hoy por hoy el sector mayoritario del partido no contaría con poder de veto en futuras alianzas.
“ No es momento de hablar de alianzas , sino de parar al radicalismo como alternativa”, suavizó Aguad, el ex candidato a gobernador de la UCR que contó con respaldo explícito del PRO. Pero no sólo en Córdoba el macrismo encuentra embajadores amigables. En Mendoza, Cobos y el propio Sanz, de excelente relación personal con la diputada Gabriela Michetti, se mostraron proclives a conversar con el macrismo. En Capital, el histórico Enrique “Coti” Nosiglia se uníó a Macri en la lista ganadora de la última elección en Boca .
Falta mucho para la próxima contienda y en la UCR, pese al tironeo, algunos se jactan: “Todos nos quieren porque nos necesitan hasta para fiscalizar ”.









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