La desmentida brindada por la intendenta Liliana Denot a un supuesto apoyo suyo al gobernador Daniel Scioli, y su necesidad de ratificar la pertenencia al radicalismo y más aun a la propuesta interna que encarna el chascomunense Ricardo Alfonsín, permite reinstalar el análisis sobre la particular atención que –a juicio de muchos- ha logrado en los últimos años nuestro distrito, tanto de parte de la provincia como del mismo gobierno nacional.
ser receptor un gobierno municipal de obras, ayudas y asistencia de cualquier tipo. Pero mucho más, sirve el caso de Chascomús como ejemplo de la inexistencia de favoritismos o “sanciones” por ausencia de alineamientos.
Es que si se repasan los dos gobiernos encabezados por Liliana Denot desde diciembre de 2003 a la fecha, la sola enumeración de las obras concretadas por los gobiernos de Solá/Scioli y Néstor/Cristina, sorprendería a los lectores. De hecho, cuando aun no había campeado como ahora la resignación y el “bajar los brazos” en la administración municipal, esta se vanagloriaba de su capacidad para la gestión de obras públicas tanto provinciales como nacionales.
La intendenta Denot –que tendrá como cualquier dirigente político sobrevida tras su paso por el municipio, augurando muchos un destino para la dama en alguna cámara legislativa, se verá si bonaerense o nacional- tiene su ubicación política indudablemente junto a su mentor y jefe político, que no es otro que Ricardo Alfonsín. En las posibilidades de este en cuanto a su probable candidatura presidencial dentro de la UCR y/o el desmembrado Acuerdo Cívico y Social, están también las chances de nuestra alcaldesa de trascender, una vez entregue el poder aquí, el 10 de diciembre de 2011.
Para lo otro, para poder dar respuestas concretas a problemas, reclamos y necesidades puntuales de sus vecinos, necesita sí o sí de los gobiernos superiores, entre lo que incluso se incluye la elemental responsabilidad de pagar los sueldos en término.



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