El proyecto de ley de coparticipación municipal del quintelismo comenzó a tomar el curso institucional que corresponde, pero hasta el momento sólo cosechó críticas por ambicioso y mezquino.
Fue así que el reclamo quintelista por una ley de coparticipación municipal tomó estado legislativo, a partir de la presentación que realizó el pasado lunes el diputado Hugo Vera, en un reflejo de institucionalidad que luego tuvo su paso a comisión, para ser evaluado por los diputados.
Es decir que, al final de cuentas, no era necesario exponer a los riojanos a la parafernalia, a la histeria de un quintelismo que en su rol de municipio hace agua por todos lados y pretende justificar esta cuestión con el sólo hecho de no contar con una ley de coparticipación municipal, tras más de nueve años al frente del palacio Ramírez de Velasco.
De aquí se desprende con claridad que la intención del quintelismo a pleno de meter el conflicto en el común de la gente no tuvo el eco esperado -nunca salió del ámbito comunal- y que tampoco se logró desestabilizar a un Gobierno provincial que continúo con el curso normal de una agenda en la que se priorizaron otros temas, sencillamente porque lo que el quintelismo debía hacer era -ni más ni menos- seguir el curso de la institucionalidad a la que ahora, agotado y desgastado por sus propias falencias, apela.
Y deberá saber el sector del intendente Ricardo Quintela que no serán pocos los pasos institucionales que tendrá que esperar, con todo lo que esto implica dentro de un esquema Q en el que priman, generalmente, las ansiedades y los nerviosismos que en más de una ocasión llevaron al sector a cometer errores inexplicables.
Tanto, que incluso algunos se sorprendieron en relación a la baja calidad del proyecto presentado a la Cámara de Diputados, y entonces surgió de inmediato la pregunta que intenta desentrañar cómo luego de tanto tiempo de reclamos se ingresa a la Legislatura un pedido que roza el apresuramiento y la improvisación y que, hasta el momento, y como era de esperar, cosechó muchas más críticas que elogios.
Hasta aquí, en rigor de verdad, nada demasiado novedoso. A nadie escapa que incluso antes de ser presentado el proyecto quintelista en la Cámara de Diputados, casi el cien por cien de los intendentes -por la excepción del famatinense Bordagaray- se manifestó públicamente en desacuerdo, en virtud que consideran que sólo beneficia al municipio de la Capital, en detrimento del resto.
Y ya con los número puestos, ese reparo que manifestaban los intendentes -y que el quintelismo tildaba de obsecuencia- parece haber encontrado todo el asidero. No porque se discuta la cuestión de fondo, es decir, la ley de coparticipación municipal, sino porque se cuestionan las formas y, por sobre todas las cosas, la mezquindad del proyecto de la comuna capitalina.
¿Y en qué se basa esta cuestión? Simple: el proyecto de coparticipación Q prevé que el 41 por ciento de los recursos vaya para la Capital. El reparto, según se pudo saber, se concretaría según la mirada quintelista a partir de la distribución del 35 por ciento de los recursos que ingresan a la Provincia entre todos los departamentos. Y de ese monto, el 41 por ciento iría para la Capital y el 59 por ciento restante a repartirse entre el resto de los municipios, con iguales e incluso mayores necesidades, e infinitamente menor cantidad de recursos.
Entrando ya en el detalle de la letra chica del proyecto, el departamento Capital recibiría el 41,22 por ciento del total -lo que significaría duplicar lo que actualmente recibe-; atrás quedaría Chilecito con poco más de 12 por ciento; Arauco, Chamical y Rosario Peñaloza con alrededor del cuatro por ciento; Felipe Varela, General Ocampo y General Belgrano con tres por ciento.
Un dos por ciento para Famatina (¿estará contento Bordagaray?), General San Martín, Juan Facundo Quiroga, Los Sauces, Vinchina, Ángel Vicente Peñaloza y General Lamadrid. Y al final de la lista con un porcentaje apenas por encima del uno por ciento, se ubicarían Castro Barros, Independencia y Sanagasta, el último del reparto exactamente con 1,44 por ciento. Lejos, muy lejos de más del 41 por ciento que pretende Quintela.
De aquí se desprende, por lógica, que no son descabelladas las críticas de los intendentes, dada la desigualdad palmaria que se pone de manifiesto y que nada tiene que ver con el discurso “federal” que promueve el quintelismo en los últimos días.
Por otra parte, no serán pocos los obstáculos que el proyecto deberá superar, teniendo en cuenta sobre todo la abrumadora mayoría del bederismo en el recinto y que es de prever que se produzca ahora una verdadera andanada de proyectos de ley de coparticipación municipal que merecerán igual análisis por parte de los diputados.
Y no faltan quienes aseguran que también podría ingresar, de un momento a otro, un proyecto de ley que implicaría hacer cesar en sus funciones al Tribunal de Cuentas Municipal de la Capital y obligar a que el movimiento financiero de la administración Quintela lo controle el Tribunal de Cuentas de la provincia, atento a los fuertes reclamos en relación a que, según afirman, “el único que recibe fondos y no rinde cuentas a la provincia es la Capital”.
Fracturas internas
El radicalismo irá hoy a las urnas para elegir, entre otros cargos, al nuevo titular de la UCR a nivel provincial, en una interna caracterizada por las fracturas que, a su vez, caracterizan en los últimos tiempos al centenario partido.
Por el lado del “martinismo” se postula al chileciteño Roberto Klor como candidato a presidente, mientras que el “galvanismo” hizo lo propio y propone al ex senador Raúl Galván para ocupar ese cargo.
Y como era de esperar, no faltaron las acusaciones cruzadas y algunas que, incluso, le quitaron protagonismo a las propias internas y que vincularon al sector del diputado Julio Martínez con el intendente Ricardo Quintela.
Desde el galvanismo denunciaron que el quintelismo intervenía en el armado de las internas y, aunque desde el martinismo intentaron despegarse del intendente capitalino, no parecen ser pocas las vinculaciones, como tampoco son pocas las evidencias, aún con enojos mediante.
Ocurre que, de alguna manera, lo que quedó expuesto en el último tiempo y se dejó entrever nuevamente en los últimos días es la confirmación de una alianza electoral para el 2015, que incluye además fuertes rumores de una salida de Quintela del justicialismo, en virtud de que también se lo vinculó con Mauricio Macri.
Prueba de ello es que las reuniones con funcionarios del gobierno nacional no tuvieron mas declaraciones que las vertidas por el propio sector y que a todas luces no alcanzan para poner de manifiesto lo que el quintelismo se esmera en presentar como un apoyo incondicional del kirchnerismo.




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