El cooperativismo nacional cerró ayer su congreso anual en Rosario con dos consignas muy claras bajo el brazo: ganar visibilidad pública exprimiendo al máximo las puertas abiertas por la ley de medio.
"Estamos cansados de ser la Cenicienta de la economía, siempre estuvimos ahí donde nadie quiso estar funcionando como colchón ante las crisis, pero ahora, siempre con nuestros valores como bandera, queremos estar también en los lugares donde están los otros para demostrar que somos capaces de generar riquezas", aseguró durante el cierre del encuentro Ariel Guarco, máximo referente de Cooperar, la entidad que nuclea a las cooperativas de servicios y de trabajo alineada con las políticas del gobierno de Cristina Fernández.
"No nos es indiferente el gobierno de turno, y sabemos que podemos hacer alianzas con el Estado en muchas áreas estratégicas", agregó.
A su lado Carlos Garetto, el presidente de Coninagro (la federación de cooperativas agrícolas), destacó los valores en común que comparten con Cooperar pero no ahorró críticas a la administración nacional, a la que acusó de no ser previsible en la elaboración de sus políticas públicas y de "castigar" a los productores con su política tributaria.
"Tenemos que corregir distorsiones en algunas políticas oficiales pero pretendemos hacerlo a través del diálogo, no nos quedamos en la protesta", dijo el dirigente cuya entidad es parte de la mesa de enlace.
Al mismo tiempo, reivindicó la figura del ex ministro de Agricultura Julián Domínguez, de quien dijo que "fue capaz de dialogar y acercar las partes" tras las cicatrices que quedaron por la pelea respecto a las retenciones que enfrentó al campo y al gobierno en 2008.
A pesar de sus diferencias marcadas y para nada disimuladas, durante dos días Coninagro y Cooperar supieron convivir pese a transitar veredas opuestas respecto a su relación con el Ejecutivo nacional.
Convivencia. Además de un origen común, los dos lados se necesitan mutuamente, ya que el campo sabe que las cooperativas de servicios son las únicas presentes en el interior del país, y éstas últimas reconocen que el aporte de los productores agropecuarios es fundamental para garantizar su desarrollo y crecimiento.
Antes de los discursos de Guarco y Garetto, el cooperativismo expresó en un documento único sus prioridades respecto a lo que viene: ganar en visibilidad pública, aprovechar la experiencia de un sistema probado, intervenir mucho más activamente en las arenas de decisión política y formar parte de la elaboración de las grandes políticas sectoriales en áreas clave como energía, vivienda, trabajo y salud.
"La crisis mundial nos da una oportunidad única para insistir con nuestro paradigma y volver a un sistema con el bienestar social como eje, no es una utopía, el mundo reclama un nuevo sistema de control de los medios de producción ante el fracaso del capitalismo acumulador", aseguraron.
También reclamaron una mayor difusión del pensamiento cooperativista en escuelas y universidades, así como dentro del ámbito político y legislativo.
Peso económico
El sector cooperativista contribuye con el 6% del Producto Bruto Interno (PBI) y participa en el 5,6% del total de las exportaciones primarias y agroindustriales. Alrededor de 10 millones de personas en la Argentina están asociadas a una cooperativa y en forma directa o indirecta uno de cada dos argentinos consume productos de cooperativas.


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