La fábrica 27 de Octubre produce pantalones y remeras dentro del predio donde funcionan diez cooperativas.
Las actividades se llevan a cabo con el respaldo del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y el ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Así, las trabajadoras más experimentadas en el rubro brindan capacitaciones a las principiantes del taller.
“Nos genera mucha satisfacción ver esto funcionando. Acá somos todas iguales, todas aprendemos y apoyamos a las que no saben, nadie es más que nadie. Nuestra meta era que esto se ponga en marcha y lo conseguimos. Es lindo ver cómo la gente quiere trabajar”, aseguró la presidenta de la cooperativa, Luciana Machado.
“Esto era un galpón desocupado y todas las cooperativas colaboraron en la reparación y acondicionamiento del lugar. Este predio era un desastre por el abandono que sufrió durante décadas y lo recuperamos. Somos como diez cooperativas y estamos compartiendo el mismo predio, necesitamos estar juntos y ayudarnos. Con la carpintería, la albañilería, en todo”, añadió.
Por su parte, la secretaria de la entidad, Victoria Gramajo, destacó la solidaridad entre pares, una característica que diferencia el trabajo cooperativo del mercado laboral tradicional: “Entre nosotras hay mucho compañerismo. Te encontrás con personas que te aprecian, te respetan. Este proyecto superó mis expectativas, y me animo a decir que las expectativas de todas y todos”.
“Lo más fuerte acá es la solidaridad. Comprendemos el problema del otro y tratamos de darle una mano. Hay muchas madres solteras que nos necesitan, otras mamás con chicos con problemas de discapacidad. Nos ayudamos entre todas”, concluyó Machado.
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