La cooperativa había advertido sobre el loteo

La cooperativa había advertido sobre el loteo
Fue en 2010, cuando por el avance inmobiliario en Rincón de Emilio se corrió un gasoducto. El ente a cargo del servicio de agua y cloacas en el barrio advirtió que no conectaría los nuevos desarrollos a su red.
Desde que en 2009 se licitó la primera etapa del sistema de cloacas conocido como Bardas Norte, que incluyó el tendido de redes y que en una segunda y tercera etapa prevé una capacidad de tratamiento de efluentes cercana a los 40.000 habitantes, se pensó que este manojo de obras sería la solución de fondo para la contaminación de las napas que motivó hace pocas semanas la declaración de emergencia ambiental en el barrio Rincón de Emilio por parte del Concejo Deliberante. Pero esas obras nunca comenzaron y el problema acumula años en su espalda, por lo que un sistema que fue modelo de gestión de servicios públicos en pequeñas comunidades se vio sobrepasado: sobre 200 casas planificadas originalmente se llegó a más de 600 y a más de 4.000 habitantes.

Los primeros signos del colapso surgieron en 2010, cuando la cooperativa que administran los propios vecinos advirtió que el sistema no estaba preparado para admitir los nuevos loteos que se proyectaban en el barrio. Fue en ese momento que la empresa Transportadora Gas del Sur (TGS) tuvo que correr el gasoducto Neuba II, que atraviesa Rincón de Emilio, para permitir una serie de loteos que desde 2009 estaban en análisis del Municipio. Uno de ellos es el que habilitó por decreto el intendente Horacio Quiroga días atrás. A favor de la actual gestión, la anterior también tenía pensando dar el visto bueno a todos los proyectos, en tanto que interpretaba lo mismo que el viernes expresó el actual subsecretario de Planificación Urbana, Sergio Rivas: que son el EPAS y la cooperativa los que deben ocuparse de la factibilidad de los servicios.

Tres años sin avances

La primera etapa del sistema de cloacas Bardas Norte fue adjudicada en 2009, pero tres años después, cuando ya se habla de avanzar con la segunda y la tercera etapa, todavía no comenzó y los problemas de Rincón de Emilio se profundizaron. En 2010, un informe del EPAS indicó que el agua que se capta del río todavía era apta para el consumo, pero un estudio reciente encargado por la comisión vecinal del barrio confirmó la contaminación de las napas y derivó en la declaración de la emergencia ambiental. En el medio, la Justicia intimó el año pasado al EPAS y al Municipio a resolver el problema de los servicios públicos en el barrio. En ese contexto, y sin fechas para el inicio de obra de Bardas Norte, a principios de agosto el Municipio intimó a los propietarios de viviendas multifamiliares a instalar sus propias plantas de tratamientos de líquidos cloacales, con un costo cercano a los 10 mil pesos cada una. Según informó el Municipio, se exigirá al nuevo loteo la misma solución.

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