Los empleados pusieron en marcha la planta luego del quiebre de la empresa que los contrató.
"En 2009 Massuh se declaró en quiebra, pero ya en el 2007 empezaron con las convocatorias de acreedores y nosotros, a no cobrar, pasaban dos o tres quincenas y no nos pagaban. Estábamos que entrábamos que no entrábamos y no había respuestas. Cuando nos enteramos que iba a ser tomada allá (en Buenos Aires), volvimos, porque nos habían dado vacaciones, pero nos devolvimos y nos quedamos ahí (en la planta)", recordó Raúl Farías, uno de los empleados.
El negocio que es la cara visible en el centro de la "Cooperativa Gráfica San Luis Limitada", funciona de lunes a viernes, de 6 a 22 y los sábados de 6 a 14. "Es el mismo horario que teníamos en la fábrica, los compañeros que están allá hacen las mismas horas, así no tenemos problemas", explicó otra de las encargadas de las ventas, Nolvi Fernández.
Desde aquel momento, los trabajadores, 104 de los 150 que eran, pusieron en marcha la producción y se convirtieron en una marca puntana, con nombre y local propios. Luego de la crisis del 2001, varias industrias argentinas tuvieron que cerrar sus puertas o hacer fusiones con compañías de mayor poder económico. Ese fue el caso de la tradicional papelería Della Penna que se instaló en San Luis gracias al régimen de Promoción Industrial.
La Sociedad Anónima fue absorbida por el grupo Massuh. Pero tiempo después, se declararon en quiebra y dejaron a la deriva a los 150 trabajadores de San Luis y a los casi 500 de Buenos Aires. En ese momento, los empleados tuvieron que tomar una decisión que les cambiaría la vida.
"Ahora con todo nuestro esfuerzo estamos produciendo. En la fábrica no hay más gerentes. Sólo tenemos un presidente, que nosotros elegimos, un síndico, un tesorero y un secretario. Y bueno de esa manera trabajamos”, declaró Raúl.
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