Con la organización de las Cooperativas Alfa y Agraria, el martes por la noche se realizó en el salón de la primera entidad una disertación a cargo de un representante de la firma Datamars que a través de la Asociación de Cooperativas Argentinas comercializa en el país un sistema de identificación electrónica de animales
La función de la pieza de cerámica es darle peso y cuerpo al chip, para que una vez que se lo aplicamos por boca al animal llegue al rumen, para luego alojarse en el retículo. Este es el segundo estómago de los rumiantes y funciona fisiológicamente en la digestión del animal como una trampa para que, en caso de que el vacuno trague por accidente una piedra o un trozo de alambre, se aloja allí.
Este chip ofrece una serie de seguridades y garantías respecto a la identificación animal. El bolo se puede aplicar en los terneros a partir de los 40 kilos y al animal no le genera ningún tipo de molestia ni defecto en el sistema digestivo.
El kit básico que conforma el sistema está compuesto por los bolos -se utilizan tantos como animales compongan el rodeo-, que cada uno tiene un costo de 6 dólares; un aplicador, que posibilita llegar hasta el fondo de la boca del animal para que trague el bolo; y un lector de mano, que más allá de leer el chip tiene distintas funciones y un costo de oscila entre los 1000 y 1100 dólares.
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