La Cooperativa Agropecuaria estimó que la siembra fina cayó 67% en Olavarría

La entidad local presentó un informe que analiza el estado del sector. En la región centro bonaerense la cifra es más alarmante para el trigo: la caída supera el 70%. La cebada disminuyó 40% en Olavarría, pero en la región se mantuvo la superficie afectada. El caso de los chacareros que no sembraron.
La Cooperativa Agropecuaria Industrial de Olavarría presentó en las últimas horas un informe que analiza el estado de la siembra fina en nuestro Partido y en la región centro bonaerense. Allí se deja en evidencia la fuerte caída en la cantidad de hectáreas sembradas, tanto de trigo como de cebada: se estimó que alcanza el 67% comparado con la actividad en 2011.

Alberto Miotti, subgerente de la Cooperativa, expuso a Infoeme los datos más relevantes del informe obtenidos a partir de asociados de la cooperativa, profesionales que trabajan en la zona y observaciones de los miembros de la entidad. El estudio abarca a los partidos de Azul, Tandil, Benito Juárez, Laprida y La Madrid además de Olavarría.

En el análisis regional, se indicó que “la siembra de trigo ha disminuido entre 70% y 80% comparado con el año pasado que de por sí ya había disminuido con la anterior. Estos son datos promedio del centro de la provincia de Buenos Aires, no necesariamente es el promedio de cada productor”, aclaró el ingeniero agrónomo. En cuanto a la siembra de cebada, “hay discrepancia según la zona donde uno hace la estimación. Entre los asociados de la cooperativa, la cebada ya sea con destino a maltería o sin contrato, con destino a forrajera, cayó un 40%. Sin embargo, en el gran área del centro bonaerense, la cebada parece haberse mantenido en el mismo promedio de siembra de 2011”; resumió.

Pero se observó además, una tercera situación: “encontramos chacareros que no han sembrado ni trigo ni cebada. Nada de fina”, manifestó Miotti al tiempo que consideró que el caso se relaciona con la fuerte dependencia de fertilizantes para obtener buenos rindes en trigo y cebada: “la necesidad del uso de fertilizantes que están muy caros, en dólares, y los arrendamientos de campos que al encarecerse no permiten sembrar un cultivo como trigo y cebada que valen relativamente poco”, y agregó que también aumentó el costo de los fletes con lo que tras el análisis de costos y riesgos, los productores prefieren no invertir.

En este marco: “La disminución en general de fina es muy notoria. El promedio de la disminución del área sembrada de fina, trigo o cebada, a la Cooperativa Agropecuaria Industrial de Olavarría nos da 67% de caída comparada con la siembra fina del año anterior”, informó Alberto Miotti.

En cuanto a lo que se viene para la etapa de cosecha gruesa, el subgerente de la Cooperativa Agropecuaria estimó que centralmente el sector se dedicará a la soja y apuntó a que las variables de costo-beneficio son totalmente diferentes que con el trigo: “La siembra de soja es barata, el aporte de fertilizante es muy bajo en el promedio de la siembra de los chacareros de la zona. Y el costo en semilla es bajo, porque en general el productor guardó sus semillas y los acopios o la cooperativa le brindan soja a cosecha, y en ese caso no la tiene que pagar en ese momento. Con un poco de gasoil y un herbicida barato ya está en condiciones de sembrar soja. Lo que invertís para sembrar una hectárea de maíz, estás sembrando 8 o 10 hectáreas de soja”, comparó.

El mercado del trigo tiene numerosas contras para resultar atractivo para los productores, “por dificultades de comercializar, las bajas cotizaciones del trigo inciden en la cotización de cebada en forma directa –si el trigo vale poco la cebada también- y las altas necesidades de insumo en inversión –gravosas y de mucho riesgo climático-, y además, en este momento se le suma la escasez abrumadora de financiación y los proveedores de insumos no quieren financiar por la incertidumbre que hay con esto de que se pesificarán los futuros y que subirán retenciones a soja y cebada”.

Miotti señaló que “sea cierto o no, cuando se habla demasiado de estas cosas ya se genera incertidumbre y temor”. La financiación es central para el impulso de la siembra, y con la falta de fondos a tasas accesibles los productores eligen no invertir y esperar la época de la soja: “Si no hay financiación cae la siembra”, aseveró. Para agregar al estado de “incertidumbre”, Miotti expuso que tampoco se importan las drogas para la fabricación de insecticidas y herbicidas, con lo que para la cosecha gruesa no se contará con esos productos, “también va a atentar contra el rendimiento del cultivo”, explicó.

Con la situación enmarcada, Miotti indicó que la caída de la siembra “es un problema de toda la sociedad. Quiere decir que hubo menos trabajo en entregar semillas, producirlas, entregar fertilizantes, trasladarlo, y cuando llegue la cosecha va a haber muchos menos fletes, menos gasto en horas hombre para recibir la cosecha. El perjudicado es el trabajador. Por supuesto que también el productor agropecuario, en forma directa”.

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