El convidado (con cara) de piedra

Tirso de Molina hacía referencia a un fantasma que se hace presente en una cena y era lo último que esperaba Don Juan Tenorio. El inspector San Martín de la Municipalidad causó el mismo efecto cuando se lo vio aparecer en el juzgado que atiende la causa Stebelski. La misma sorpresa, la misma desubicación.

Los hechos son conocidos: Juan Carlos Stebelski, autor, actor y director teatral, murió absurdamente en nuestra ciudad cuando al pasar caminando como simple transeúnte por Catamarca y 25 de Mayo, cayó en su cabeza una regla de revoque maciza proveniente del edificio en construcción “Andros”. La pieza en cuestión, tras impactar de lleno en su cráneo, le provocó la muerte el 3 de junio próximo pasado, luego de 32 días de agonía.

Marcos y Virginia son los hijos de Juan Carlos y quienes iniciaron una causa en principio caratulada como “Homicidio culposo” en el juzgado de la doctora Teresa Martínez Ruiz, encontrándose denunciados los arquitectos directores de obra, Hugo Luenzo y Cristian Contreras, el responsable de Seguridad e Higiene, ingeniero Blas Pagano, y el operario al que se le cayó el elemento en cuestión.

El doctor Marcos Ariel Zulim, que lleva adelante la causa en representación de la familia de la víctima, aspira a un cambio de carátula que plantee “Homicidio por dolo eventual”, con mayor compromiso en la sanción. Al principio la empresa propietaria presidida por Oscar Palópoli, y la constructora Sumar S.A. se habrían desligado y alterado la escena del hecho, existiendo una versión confiable según la cual a los pocos días casi se repite el drama al caerse una maza mientras seguían trabajando. Esa y otras irregularidades es el nudo principal del relato que el doctor Zulim le confió a N&P.

Noticias & Protagonistas: ¿La causa ha tenido una evolución significativa desde su presentación?

Marcos Ariel Zulim: Desde los primeros pasos procesales ha habido un cambio significativo en la causa, incluso en sede administrativa. En el proceso se tomaron por fin declaraciones a todos los testigos de la fiscalía y a los nuestros. Hubo un informe pericial, una autopsia, informes químicos, de seguridad, y todas fueron contundentes en cuanto a la mecánica del hecho, la forma en que se produjo.

N&P: ¿Apareció algo que pudiera complicar más a los imputados?

MAZ: Sí. El informe químico se realizó para determinar si la sangre de la víctima se correspondía con la que hay en el elemento agresor, y la pericia, para sorpresa nuestra, indica que no es la misma, por lo que el perito dictaminó que se había modificado la escena del hecho porque esa regla fue escondida deliberadamente. Esto, además, lo confirma un testigo que declaró en sede penal, operario de la misma obra. Dijo que lo primero que se hizo fue tirar la regla, obstaculizando la investigación. De igual modo el informe de seguridad que realizó el perito de la Policía Científica, subcomisario Cisneros, es contundente al mostrar todas las transgresiones al marco legal aplicable para la obra.

N&P: Con mucho de cinismo no faltó quien dijera que no era tanto problema, porque el seguro cubriría los gastos. Pero por lo que Ud. relata, y si se demuestra que hay cosas que figuran en los reglamentos que no se cumplieron, es posible hablar de negligencia y allí no habría seguro que valga…

MAZ: Exacto, porque además no sólo se transgredió la ordenanza municipal 6997, sino que se violaron normativas nacionales, decretos de construcción, la Ley de Protección del Trabajo, todo de manera reiterada y sistemática, comprobado todo esto por el perito oficial.

N&P: ¿Y en lo que hace a la reunión con las autoridades? Teníamos entendido que iba a ser importante para la causa.

MAZ: Sí, pero además de importante sucedieron algunas cosas raras. En principio, se trataba de un debate pericial donde estuvo presente el subcomisario Cisneros, una perito del cuerpo de Bomberos, debía estar presente también un funcionario de Obras Privadas de la Municipalidad, y el objetivo era ponerse de acuerdo sobre algunos puntos de la pericia. El que representaba a la obra se apartó de las conclusiones, como era de esperar, pero el resto ratificó los resultados.

N&P: ¿Es posible que en esa reunión, representando a la Municipalidad, estuviera el arquitecto inspector San Martín?

MAZ: Sí, bueno, eso es lo incomprensible. Nosotros estábamos esperando para ingresar y lo vemos aparecer. Nos sorprendió mucho, porque su función es la de jefe de fiscalización, que es lo que menos se hizo con esta obra: fiscalizar el cumplimiento de las ordenanzas. Lo que se dijo –y no nos terminó de convencer- fue que sólo era “representante” y no cumplía la función de “perito”.

N&P: Pero, ¿no es el mismo que le faltó el respeto a la sociedad con su proceder y el que, a la vez, le faltó el respeto a la familia cuando fue a declarar?

MAZ: Sí, incluso no lo determinamos nosotros sino la misma fiscal, que en una de sus primeras resoluciones pidió elevación de antecedentes para investigar a varios funcionarios por incumplimiento en sus deberes. Más aun: en la otra reunión con el intendente Pulti, el subprocurador y otros agentes administrativos, nos dijeron que los de Obras Privadas estaban sumariados.

N&P: La situación es de Ripley, créase o no. El intendente recibe a la familia de la víctima, pero luego manda a una reunión a quien tiene una de las mayores responsabilidades en el hecho…

MAZ: Eso es lo que nos sorprendió. Dicen que ese día había paro municipal y que el director de Obras se sometía a una cirugía, pero podrían haber ido otros funcionarios y no este hombre que, como mínimo, está investigado y, según el mismo Pulti, también sumariado. Por una cuestión de respeto con la familia, nos parece que era elemental actuar de otro modo.

N&P: ¿Y cómo fue su conducta en la reunión?

MAZ: Ni nosotros ni los abogados de la contraparte pudimos presenciar el debate pericial porque es un acto estrictamente técnico. Sí estuvimos en la antesala. Después nos contaron que fue algo así como una presencia representativa de la Municipalidad. Es probable que no interviniera directamente, por otra parte a todo el mundo le queda claro que se violaron muchas normativas vigentes, lo que lo hace responsable.

Esperemos que la próxima reunión se haga en un marco de mayor respeto. Y sin convidados que, con cara de piedra, se sienten en sillas que nunca debieron ocupar.

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