Las convicciones y las urnas

El kirchnerismo hizo ayer otra demostración de fuerza en la ciudad de Córdoba.

El kirchnerismo hizo ayer otra demostración de fuerza en la ciudad de Córdoba. La última fue el 13 de mayo pasado, cuando Néstor Kirchner reunió a más de 10 mil personas en Forja. En esa oportunidad funcionó un costoso aparato partidario para llenar el estadio.

Ayer, no hubo colectivos para trasladar gente. El millar de personas que se acercó al Dinosaurio Mall fue a escuchar a Carlos Zannini, uno de los funcionarios más influyentes y enigmáticos del Gobierno nacional.

Fiel a su estilo, Zannini se negó a brindar notas a los periodistas. Pero, mientras atendía a los militantes que se acercaron para saludarlo y a pedirle su intervención para resolver algún problema, en una charla informal, el secretario Legal y Técnico dejó algunas definiciones sobre el escenario político cordobés. "No vamos a imponer un candidato desde Buenos Aires. Nos pueden criticar por muchas cosas, pero con Néstor y Cristina tenemos experiencia en política. Empezamos militando en una unidad básica para ganar la intendencia de Río Gallegos. Después la Provincia y luego vino el Gobierno nacional. Sabemos de qué se trata. Cada lugar tiene sus tonalidades y hay que dejar que nuestro espacio crezca en Córdoba", dijo, enfático, ante la consulta sobre posibles alianzas electorales en Córdoba. Aunque aclaró: "Siempre hemos sido amplios, pero tenemos convicciones".

Respondió con una sonrisa nerviosa y con gesto de desagrado cuando se le recordó que José Manuel de la Sota participó el miércoles pasado de un encuentro con dirigentes opositores. "Estamos acostumbrados a esas actitudes", dijo, lacónico.

En busca de evitar generar una polémica en Córdoba, uno de los territorios más adversos para el kirchnerismo, Zannini admitió diferencias políticas con el gobernador Juan Schiaretti. "El propio gobernador ha dicho de manera pública que no integra nuestro espacio. Yo creo que está equivocado, pero es su decisión", afirmó.

Con más de tres décadas de militancia política, el funcionario K dejó claro que prefiere el contacto directo con la gente, evitando la mediación de los periodistas. Aunque sin grabador de por medio, tomó confianza y expuso su pensamiento político.

"El oficialismo debe gobernar y mostrar sus realizaciones. Pero también hay elecciones y hay que ganarlas para seguir cambiando este país. En ese sentido, no arriamos nuestra convicciones, pero trabajamos para ganar el año próximo", dijo sonriente y pragmático el hombre que más horas pasa con el matrimonio Kirchner.

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