Un programa estatal solicitó la participación de ambos en charlas con adolescentes. En la Unidad Penal de Villa Floresta forman parte de un grupo que lucha contra las adicciones y la violencia doméstica.
Lo particular del caso es que, si bien son dos reclusos que mantienen una buena conducta y estudian dentro del presidio, uno de ellos es un expolicía que está condenado, sin sentencia firme, a reclusión perpetua, por haber matado a su madre. El otro fue sentenciado por un asalto con armas y está considerado reincidente.
Se trata de los internos Ramón Roberto Romero (50 años) y Sebastián Alfredo Belleggia (27), respectivamente, quienes integran, junto a otros detenidos, el grupo denominado El Núcleo, dedicado a brindar charlas dirigidas a los jóvenes contra el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución y las violencias de género y doméstica, entre otras problemáticas sociales.
Ambos presos enviaron un escrito a la mesa de entradas del Tribunal en lo Criminal Nº 3 --a cuya disposición aún se encuentran--, acompañada por una carta firmada por Alejandro Miglioli, que es funcionario municipal y coordinador del programa bonaerense de Responsabilidad Social Compartida "Envión".
"Altamente positiva". En la misiva, Miglioli solicitó un encuentro con los integrantes de El Núcleo, a fin de poder "compartir experiencias orientadas a profundizar los trabajos vinculados a la prevención del delito y reincidencia".
Dijo que ya se registró una charla previa, en el quincho de la cárcel y que fue "altamente positiva" para los presentes.
"Visto los antecedentes y en función del interés de adolescentes y jóvenes del programa, se solicita autorización para poder realizar estos encuentros en las sedes del programa a mi cargo, en fechas que ud. considere posible", agregó.
Dicha reunión, según los internos Romero y Belleggia (ambos comparten el pabellón Nº 5 de autodisciplina) tendría lugar en la sociedad de fomento de Stella Maris, en día a confirmar.
En un informe fechado en diciembre último, firmado por el alcaide mayor Oscar Enrique Córdoba, de la Unidad Penal Nº 4, consta que el grupo El Núcleo procura interactuar para lograr acciones de socialización y que ya habían tomado parte de una disertación en el Colegio Don Bosco y de un taller sobre estas cuestiones.
"Estamos innovando en políticas criminales tendientes a a reducir índices de criminalidad y adicciones", sostuvo Córdoba, para agregar que la iniciativa "se está debatiendo en el Consejo Escolar, como proyecto educacional" y que también prevén exponerlo ante el Concejo Deliberante.
Ahora la decisión quedó en manos de los jueces Eduardo d'Empaire, Daniela Fabiana Castaño y Raúl Guillermo López Camelo, integrantes del Tribunal en lo Criminal Nº 3.
Qué es "Envión". El Programa de Responsabilidad Social Compartida "Envión" es una iniciativa del ministerio de Desarrollo Social bonaerense, destinado a chicos de entre 12 y 21 años en situación de vulnerabilidad social.
El objetivo es integrarlos al sistema educativo y enseñarles un oficio, además de procurarles un espacio de afecto y contención donde puedan realizar actividades deportivas, recreativas y culturales con la guía de profesionales idóneos. Se pretende con ello brindarles herramientas que les facilitarán la inserción al mercado laboral y a la vida social.
Es "compartido" porque participan el Estado, a través de los gobiernos nacional, provincial y los municipios; la comunidad, que conforma una red de contención; y el sector privado, que aporta recursos y brinda oportunidades laborales.
Los "Enviones" son sedes cedidas por cada municipio, a través de convenios firmados oportunamente, donde un equipo de profesionales recibe a los chicos a contra turno de la escuela (para que puedan volver a insertarse) proporcionando apoyo escolar, búsqueda de vacantes, alfabetización y talleres de distinto tipo.
Además se procura el tratamiento a los chicos con problemas de abuso de alcohol y drogas en los Centros Provinciales de Atención (CPA).
Cómo fueron los casos que derivaron en condenas
El exsargento de la policía bonaerense Ramón Romero resultó condenado el 29 de octubre de 2003 a la pena de reclusión perpetua por el delito de homicidio agravado por el vínculo, del que resultara víctima su madre, Graciela González (64).
El crimen tuvo lugar el 30 de enero de 2002, en la vivienda de Roca 674, en Punta Alta.
Los jueces que evaluaron su conducta, Raúl Guillermo López Camelo, Pablo Hernán Soumoulou y José Luis Ares, consideraron plenamente acreditadas la autoría y responsabilidad penal del procesado.
González murió luego de sufrir traumatismos y hematomas en distintas partes del cuerpo, producto de la paliza que le habría propinado su hijo.
Entre los indicios que apuntaron contra el suboficial figuran los rastros de sangre del mismo factor que el de la víctima hallados en las ropas del encausado, a quien también se le encontraron cabellos de la mujer en el cinturón.
También se destacaron los testimonios de vecinos que escucharon a la mujer pedir auxilio y al hombre insultarla.
Por otro lado, no se demostró que Romero estuviera borracho, tal como argumentó.
El caso derivó en el procesamiento de un médico y uniformados colegas del detenido, por delitos de encubrimiento y violación de los deberes de funcionario público. Algunos de ellos también fueron sentenciados.
En Monte Hermoso. En juicio abreviado, Sebastián Belleggia recibió a principios de junio de 2010 la pena de siete años y dos meses de prisión, por ser uno de los autores de un violento asalto a una parrilla de Monte Hermoso, que reportó un botín de unos 90 mil pesos.
El mismo Tribunal en lo Criminal Nº 3 --integrado para el caso por los jueces Daniela Fabiana Castaño, Raúl Guillermo López Camelo y Gabriel Luis Rojas-- también sentenció a siete años de cárcel a Federico Longiarú, supuesto cómplice de Belleggia.
Ambos fueron culpados de ser quienes, el 19 de enero de 2009, cometieron el atraco contra la familia de Luis Cariac, quien regentea la parrilla "Luisito" en el balneario.
Horas después del atraco, que tuvo por víctimas a Cariac, su mujer, Adriana Borelli, y el sereno del comercio, Juan Valdebenito, la policía montehermoseña detuvo a Belleggia y le secuestró unos 44.000 pesos (casi la mitad del botín) y luego a Longiarú.
Como inesperada derivación de la investigación, a partir de la revisión de llamadas de los sospechosos, se estableció que policías de la DDI local habrían colaborado en el "rescate" de Longiarú, antes de que, finalmente, fuera arrestado por la policía de Monte Hermoso.
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