EL CAIRO (EFE).- El choque armado que tuvo lugar ayer en la frontera entre Israel y el Líbano ha dirigido todas las miradas a la "línea azul", trazada en 2000 por la ONU y que todavía suscita diferencias entre ambos países.
Desde el 24 de mayo al 7 de junio de 2000, un equipo de cartógrafos de la ONU, ayudados por la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (Finul), trabajaron sobre el terreno para trazar la línea "sin perjuicio de futuros acuerdos de fronteras entre los Estados miembros interesados". El objetivo era prevenir enfrentamientos fronterizos y "confirmar el cumplimiento de la resolución 425", por la que se imponía a Israel la retirada del Líbano tras 22 años de ocupación y se instaba al gobierno de este país a que asumiera la responsabilidad de crear una frontera segura. En mayo de 2000, Israel completó su retirada del Líbano, aunque nunca se fue de las granjas de Cheeba, entre las fronteras del Líbano, Siria y el territorio israelí.
Después de la guerra de 2006, algunas zonas de la "línea azul" fueron borradas y la Finul tuvo que volver a marcarla. A pesar de las reservas iniciales, los gobiernos de Israel y el Líbano confirmaron que la identificación de esta línea era responsabilidad de la ONU y se comprometieron a la demarcación. Sin embargo, el último informe de la ONU sobre la misión de la Finul, publicado el 1° de julio, constata violaciones reiteradas de la "línea azul" por ambas partes. El informe señala que los militares israelíes continúan con su ocupación de la parte septentrional de la aldea de Ghajar y llevan a cabo incursiones "casi a diario" en el espacio aéreo libanés.
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