La actual administración municipal anunció que llevan secuestradas cerca de 1.000 rodados. Los galpones en donde se guardan están colapsados. Los conductores invaden los espacios públicos
Ahora esperan que los conductores regularicen sus situaciones en las oficinas de Tránsito ubicadas en el edificio de calle Alem.
El tema es que todo aquel que haya pasado por el Juzgado de Faltas sabe que las multas no son nadas baratas. UNO pudo saber que un importante número de motos retenidas ya superan su propio valor a la hora de pagar lo que se adeuda. “Acá viene gente a ver cómo puede hacer para retirar una moto que tiene secuestrada hace dos años. Terminan pagando dos veces el valor del rodado”, relató uno de los empleados por lo bajo.
Además, el mal humor se incrementa en los despachos porque aumentan los operativos y cada vez llegan más propietarios para comenzar con los trámites. Las restricciones horarias son uno de los impedimentos para poder retirar el vehículo a tiempo. Se dan turnos hasta las 11 y son muchos los que no pueden comenzar con el papeleo por las obligaciones diarias.
En definitiva, los resortes no están preparados para que los que quieren pagar las multas en forma inmediata lo puedan hacer.
Invasión
Con los galpones saturados de motos se hace difícil controlar la invasión de motos que sufre la ciudad. En los barrios el problema es grave porque los adolescentes corren por todas las calles. El centro está colapsado de vehículos que son la única opción para los que quieren llegar a sus trabajos a tiempo y no confían en el transporte público de pasajeros. Los fines de semana el enjambre de dos ruedas se traslada al Parque Urquiza en donde invaden los espacios verdes.
Una imagen que muestra el desorden generalizado
Partiendo desde la premisa de que los paranaenses no confían en el Transporte Público de Pasajeros, es comprensible que el centro de la ciudad se inunde de motocicletas.
Ahora, por más que la situación ya se convirtió en un “fenómeno” que no se ve en otras ciudades, no es una justificación para que se establezca un estacionamiento totalmente desorganizado en una esquina privilegiada de la ciudad.
En Bavio y San Martín, todos los días decenas de rodados son estacionados sin orden y con muy poco apego a las reglas de tránsito. Es muy común observar que los conductores suban y bajen de la vereda sin respetar a los transeúntes que esperan pacientes el eterno semáforo de la esquina. En el caso de que la actual gestión municipal, encabezada por la intendenta Blanca Osuna, decida continuar con el “estacionamiento” es una muy buena oportunidad para plantear normas de circulación. Hace poco alguien propuso que en el lugar se alquilen bicicletas. O que se haga “algo”.

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