Contratos resueltos, adaptaciones complejas

Fue tiempo de decisiones la semana que pasó para el Municipio de la ciudad. Finalmente se conoció la resolución de la Justicia sobre el transporte público de colectivos y el TSJ le dio la razón al intendente, Martín Farizano, sobre la validez del proceso licitatorio y del decreto a través del cual adjudicó a Indalo el servicio.
La Justicia no sólo dijo que el proceso fue el correcto sino que entregó la certeza que pedía la empresa de transporte para firmar el contrato. Además no permite las apelaciones a la decisión del máximo Tribunal y también afirmó en su escrito que los concejales se excedieron en sus facultades.

Cinco días más tarde de esta noticia que tenía preocupado a todo el Ejecutivo, se abrieron los sobres "B" de la compulsa pública del estacionamiento medido. Es la segunda parte de este proceso y, por lo que se afirmó desde la comuna, el análisis no llevará más diez días. Una vez que se cumplan todos los pasos administrativos se podrá firmar el contrato. Se cerraron así dos historias que venían de un largo proceso de idas y vueltas, de retrasos interminables y también de peleas. Aunque tal vez no era lo esperado, el cierre de estas historias, también llegó en el cierre de la gestión Farizano.

En el último mes de su mandato deberá firmar dos de los contratos más importantes que debían resolverse a mediados de su gestión y de esta manera también debería comenzar el tan anunciado proceso de mejoramiento del tránsito que iría de la mano de la mejora sustancial del transporte público. Pero esto, ya no será responsabilidad de Farizano sino que quedará para el intendente que viene, quien será el encargado de implementar los dos sistemas, y sobre todo de trabajar para que la gente se adapte a cambios muy importantes. Además tendrá la responsabilidad de controlar que todo lo que dice el contrato se cumpla correctamente, con el fin de garantizar la eficiencia de los nuevos sistemas. La implementación del transporte será un gran desafío, porque el cambio que se propone será grande e implicará para los vecinos una modificación en sus hábitos cotidianos. Antes, la nueva comuna tendrá que invertir en todo lo que es señalización, paradas y refugios. Luego, en la educación al vecino. Por último poner en la calle el nuevo sistema y comprobar que todo lo que se planeó y trabajó en estos años es bueno para la ciudad. Y especialmente que lo que se ideó sea lo que esperan los vecinos: más frecuencias y mucho menos tiempo de espera sobre todo.

El estacionamiento medido también generará un cambio en las costumbres ciudadanas. Los vecinos tendrán que adaptarse, ya sea con el uso de la tarjeta para resolver el pago, a través de un celular o un abono en un kiosco que no obligará a regresar al auto para exhibir el ticket. Pero, sobre todo, la implementación del estacionamiento medido marcará un férreo control en las calles. No serán los inspectores municipales los que vigilen y sancionen, sino la misma empresa privada que gane la licitación, por lo que se promete muchos más inspectores en todo el radio y en contacto on line permanentemente con el sistema. Esta situación no dará chances al automovilista de evitar el pago del estacionamiento, que según se estima con la nueva tarifaria superaría el valor de los tres pesos la hora.

Dos desafíos importantes tendrá el intendente electo, Horacio Quiroga, ni bien ponga un pie en el edificio de la calle Roca. Su futuro gabinete lo sabe y ya está trabajando en eso, pero será él quien tenga que contener a la ciudad en este cambio que se anuncia desde hace mucho tiempo pero que nunca logró concretarse.

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