Marcelo Pascual adelantó los tiempos del proselitismo: desde hace varios meses, recorre barriadas populares, mientras sus militantes pegan afiches y pintan paredes a lo largo y ancho de la ciudad proclamando que él será el candidato a intendente que tendrá el guiño cómplice de Néstor Kirchner.
Su carné está al día: participa de concesiones de peaje en rutas nacionales y, además, es proveedor y contratista del Ministerio de Planificación Federal de la Nación, de varias gobernaciones, de la Municipalidad de Villa María (que conduce Accastello) y del Eninder, el ente que “canaliza” las obras públicas con fondos nacionales en Córdoba.
Para él, el hecho de ser contratista del Estado nacional no lo invalida para actuar como dirigente político del partido de gobierno. Todo lo contrario.
“No veo ninguna incompatibilidad. Yo trabajo con el Estado nacional desde hace 16 años. Si fuera amigo de este Gobierno (por el de los Kirchner), me hubieran pagado todo lo que me deben: tengo demorados pagos desde octubre. No soy privilegiado por defender este modelo; ni quiero serlo”, dice Pascual, quien defiende la incursión de los empresarios exitosos en la política: “Es bueno tener solucionada la vida para entrar a la política. En lo poco que llevo en esta actividad (la partidaria) no he visto a nadie que se mantenga solo”, argumenta.
De acuerdo con su propio relato, llegó a la unidad básica de la mano de Accastello, en 2006. Tras varias campañas, el año pasado fue promovido a coordinador en la estructura K en la ciudad. “A partir de allí, empecé a pensar en la posibilidad de encabezar un proyecto político para Córdoba”, reconstruye Pascual en una charla con Día a Día.
Por el camino asfaltado. Durante 2001, Marcelo Pascual estuvo al borde de irse a pique. Su empresa, Polan SA, debió sortear un concurso de acreedores, trámite que finalmente –cuenta– logró cerrar. La llegada de Néstor a la Rosada le permitió renacer. Lo admite, sin rodeos, al defender el modelo K: “Necesitamos que este Gobierno gane en 2011, para mantener el modelo”, remarca a lo largo de la entrevista.
–Usted dice que el Gobierno nacional le debe dinero (por obras y materiales) desde octubre del año pasado. Pese a esto, lo banca. ¿Por qué?
–Lo banco absolutamente. Hay que analizar y recordar cómo estábamos todos los argentinos en 2003, y valorar cómo estamos ahora.
Sus múltiples negocios con el Estado son la clave para que Pascual siga a flote, pese a las supuestas acreencias de la Nación.
Actualmente, Pascual es director de Corredor Central, una empresa que se formó el 5 de abril de este año y que tiene a su cargo el corredor vial 8, red que incluye las rutas 8, 22, 36 y A-005, las dos últimas atraviesan el territorio cordobés. Polan, su empresa “insignia”, es proveedora de la Municipalidad de Villa María, que conduce Accastello, y del Ente Intermunicipal para el Desarrollo Regional (Eninder).
Este último es un organismo a través del cual la Nación baja a los intendentes aliados a Accastello fondos para la contratación de obras, principalmente asfalto y cordón cuneta. En marzo del año pasado, este diario pudo determinar –comparando las licitaciones de Villa María con las de la ciudad de Córdoba– que en las obras de asfalto, el Eninder pagaba sobreprecios de hasta el 160 por ciento.
“Nuestra diversificación permite sostener todas las actividades de nuestras empresas, pese a las demoras en los pagos por parte del Gobierno nacional. Sin embargo, el superávit de la Anses, creo, permitirá poner al día los certificados (de obra)”, se entusiasma Pascual al explicar sus negocios.
¿Un Macri K? Pascual se define como un “neófito” de la política, alguien a quien “hace un tiempo” le surgió la necesidad de “asumir la responsabilidad de gestionar lo público”. “La política no se debe construir sobre las necesidades (económicas) de uno, sino sobre lo que uno puede dar”, afirma, sin demonizar a los empresarios que deciden batallar en la arena política.
Sin embargo, sostiene que el Estado no debe conducirse como una empresa. “Mi principal aval no es mi éxito, sino lo que pienso, la idea de ciudad que tengo y mi voluntad de concretarla”, aclara.
Aunque nuevo, todo indica que Pascual aprende rápido. Ayer, opinó que se deben “bajar todas las candidaturas peronistas”, la de Accastello y la de él incluidas, para discutir “un proyecto político que abarque a todos, con Néstor como aglutinador y el PJ como columna vertebral, con todos adentro”. La declaración se traduce fácil si se pondera que De la Sota tiene la candidatura atada puertas adentro del peronismo.



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