Energía San Juan la estima en base a un crecimiento que oscila el 3% pero el Ente Provincial Regulador de la Energía casi la triplica.
Ayer se celebró en el salón de conferencias del Inpres, la tercera Audiencia Pública y como suele ocurrir en estas etapas de discusión, los argumentos de ESJ y el EPRE fueron filosos, principalmente el del presidente del organismo, Jorge Rivera Prudencio, y que dejaron ver la letra chica de las presentaciones de un lado y otro, en cuanto a las pretensiones para el cuadro tarifario 2011-2016.
Un aspecto clave y de gran peso en la ecuación económica de la distribuidora está atado al crecimiento estimado para los próximos 5 años. Es que de ese indicador saldrá la batería de obras de mantenimiento necesarias para explotar el sistema eléctrico sin que haya problemas en el suministro pero fundamentalmente pone en consideración las nuevas obras, sustentadas en la disponibilidad de potencia instalada que esté a la altura de las circunstancias.
Así las cosas, y encuadrado dentro de la proyección de crecimiento que plantean de uno y otro lado, el EPRE entiende que Energía San Juan puede verse favorecida si plantea un crecimiento bajo, porque de esta manera la inversión sería menos onerosa, y si efectivamente el nivel de crecimiento es mayor -como revelan los estudios de la concesionaria de capitales chilenos-, la rentabilidad sería extraordinaria. Por su parte, la distribuidora plantea un escenario con otros matices que echan por tierra ese horizonte. En este sentido, técnicos de ESJ explicaron que no siempre la potencia que pide un usuario es la que en la práctica usa, excepto -agregaron- picos de producción muy puntuales. Es decir, y en base a la óptica de la concesionaria del servicio, no resulta directamente proporcional hablar de inversiones y potencia a la vez, argumentando además que debe haber un "periodo de prueba' -suele ser de tres meses- donde en base a los números que arroje el sistema, se ajuste la demanda acorde al consumo que acusó.
Un planteo similar hizo Energía San Juan en el 2006, que en el balance de estos 5 años fue abolido por la tasa de crecimiento en la provincia de la demanda de electricidad que rozó el 8 o 9% promedio, sustentado ese porcentaje en el desarrollo industrial -a la cabeza la minería- y los nuevos emprendimientos agrícolas, principalmente los olivícolas.
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