El senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires y el periodista, director de LaNoticiaWeb, debatieron sobre los alcances de la ley aprobada por la Cámara Alta. Para el legislador, “hubiera sido correcto que el articulado refleje la intención de la ley” (SIC). Por otro lado, dialogaron sobre la Muerte Digna, otra iniciativa aprobada por el Senado.
En cuanto a la Ley de Género ¿cualquier persona va a poder ir con su DNI a un registro civil y cambiar su nombre voluntariamente?
Acá debo decir que si bien estoy de acuerdo con el concepto de la ley y declaré mi acompañamiento y apoyo en general, no la voté, sencillamente porque en su articulado da pie a eso que usted acaba de decir. Si bien está motivada por la situación de aquellos transexuales que quieren definir su sexo de otra manera que en el género natural o simplemente pasarse de un género a otro, esas son situaciones reales a las que esta ley viene a dar respuestas. En eso estamos completamente de acuerdo. Pero, puesto que se define el género por el que se opta por como un sentimiento, yo puedo declarar, honestamente o no, que tengo el sentimiento de mujer, exigir que se me cambie el nombre sin cambiar nada de mi aspecto u anatomía. Entonces me pregunto yo, a partir de allí ¿me caben los derechos de una mujer? Por ejemplo ¿estoy dentro del cupo femenino para la votación? ¿puedo ir a un club exclusivo de mujeres? ¿me encarcelan en una cárcel de mujeres?
¿Pero qué le preocupa a usted de esa cuestión?
¿Cómo que me preocupa? ¿A usted no le parece preocupante que alguien se haga pasar civilmente por mujer no siéndolo obteniendo por ejemplo el beneficio del cupo femenino?
¿Cómo lo habría hecho?
Empecemos por el principio ¿son atendibles mis preguntas o no?
A ver, no lo quiero cuestionar. Si bien tengo otra opinión ¿Cómo hubiera sido planteada correctamente para que usted lo vote en particular?
Lo que hubiera sido correcto es que el articulado refleje la intención de la ley. La intención de la ley es resolver el problema a la gente que realmente lo necesita, no que cualquiera la utilice. Además, hay que adecuar muchas otras normativas en función de ésta. Creo que se ha dado un paso importante, pero que se lo debiera haber dado con un poco más de precisión y cuidado. Yo hubiera empezado por definir objetivamente quienes son los sujetos de esta ley. Así como está, todos somos sujetos de esta ley, cualquier adolescente o niño puede ir a un juez, si bien la ley pide el acuerdo de los mayores, en caso de no atender el acuerdo, el juez también debe atender el pedido del niño u adolescente.
¿Usted lo hubiera sacado por el aspecto físico?
Mire, no es materia fácil.
Por eso le digo, no es fácil.
Se ha elegido el camino del sentimiento. No es materia fácil. Lo físico puramente no podría haber sido el criterio.
Más en un género diferente al hombre y a la mujer. Hablamos de travestis, transexuales…
Si se hubiera definido, al menos por extensión, por ejemplo, la clase de los sujetos alcanzados por la ley, entonces sería claro el universo de aplicación. Pero así planteada, es cualquier argentino o argentina en cualquier edad que simplemente testimonia que se siente perteneciente a otro género a aquel con el que ha nacido, y sin ninguna modificación de su cuerpo interna o externa, y sin ninguna prueba, porque cómo puede uno objetivar la prueba del sentimiento. Con sólo eso, tiene derecho a cambiar su nombre y su partida de nacimiento.
También, si no hubiera sido desde el sentimiento y se hubiese hecho desde otro lugar uno tendría que dejar sentada su práctica sexual, algo engorroso.
Pienso que eso no. Lo que tendría que haber surgido es algún modo de objetivar, de testimoniar fehacientemente que uno tiene una necesidad de adecuar su interior a su exterior.
La votación se dio por unanimidad ¿Quiénes eran?
No sabría decirle la totalidad de los ausentes. Pero en las dos votaciones hubo 55 o 56 senadores presentes.
O sea que algunos nos quisieron ni estar…
No tiene que interpretar que no quisieron, algunos no habrán podido. Hay muchas motivaciones. No hay que se tan mal pensado siempre…
Esta bien, pero la obligación los lleva a tener que estar. Tienen viáticos, van, vienen, hacen lo que quieren…
Cada vez la embarra más. Yo siempre estoy en las sesiones.
Usted no falta, siempre tiene muy buena asistencia, trabaja mucho, nosotros lo sabemos. Pero vio como es esto, a lo mejor “me quedé en Jujuy” o “tenía otra obligación”. También tienen la obligación de estar ese día en el recinto.
Hay algunos que no laburan, eso es cierto. Pero a veces por ahí hay alguno que está de viaje cumpliendo una misión en otra parte. Igual hay bastante presencia, la Cámara de Senadores, en promedio, no baja de 66 senadores por sesión cuando el total es 72.
El otro día con lo de YPF estaban todos.
Menos Menem, estuvimos todos.
MUERTE DIGNA
¿Nos cuenta el alcance de esta ley?
El proyecto de Muerte Digna lo presentamos nosotros en abril del 2011 en el Senado y se consagró felizmente como ley. Digo felizmente porque si bien el tema es doloroso, también es un alivio, porque también damos respuesta a una necesidad de la sociedad y también de los médicos. Lo que hacemos es básicamente establecer el ejercicio de un derecho acerca de la voluntad de cada uno de definir cómo quiere ser tratado en caso de estar en circunstancia terminal y para los médicos en el sentido que no se considera punible su acción cuando esta satisfaga el requerimiento del tratamiento, cuando ese tratamiento es inútil y produce más daño que beneficio.
Un paciente puede decidir abandonar un tratamiento y por eso el médico no va a ser sancionado.
Exactamente. Es posible cuando se trata por medios artificiales de mantener una vida desproporcionadamente porque no hay ninguna posibilidad curativa, asentado fehacientemente en la historia clínica del paciente.
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