“Contragolpe”, la batucada solidaria y comprometida del IEM

Todos los sábados, en el predio del Instituto de Educación Media (IEM,) perteneciente a la Universidad Nacional de Salta (UNSa), se reúne la batucada “Contragolpe”, que está compuesta por chicos internados en el Centro de Atención a Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal 1,
alumnos del establecimiento y chicos de la Fundación “Revivir”, una institución que aborda los problemas de adicciones.

El proyecto tiene como objetivo trabajar con jóvenes en situación de riesgo social e integrarlos a un espacio colectivo a través del arte, en este caso al ritmo de la música afroamericana.

La iniciativa nació en uno de los talleres curriculares del IEM y fue un trabajo conjunto de los docentes, sus directivos y los alumnos que se incorporaron a la iniciativa.

“Aquí nos respetan”

Estas actividades son algo más que meramente recreativas: son prácticas que permiten unir criterios, mejorar la convivencia y, en el caso de nosotros, los que nos hallamos internados, liberarnos del encierro. Cuando nos movemos al ritmo de los tambores, veo en el rostro de todos los que están en mi situación y de los adultos y estudiantes que nos acompañan en esto, felicidad y ganas de salir adelante, de ser mejores, de tener amigos”, dijo uno de los chicos en conflicto con la ley, de 17 años.

“Quiero tratar de ser yo como cuando era chico y no estaba contaminado”, dijo otro, de su misma edad, en proceso de rehabilitación por drogas y alcohol.

Un tercero consideró la experiencia de la batucada como una enseñanza, como la posibilidad de expresarse a través de la música, de formar parte de un colectivo en el que nos respetan”, puntualizó emocionado.

“Todo es posible”

“Desarrollamos actividades que les permiten a los chicos conocer otros mundos, otras realidades, otras formas de vida”, destacó la vicedirectora del IEM, Alejandra Bergagna, sobre la experiencia. Además, consideró que estas actividades promueven la inclusión de los estudiantes dentro de otros aspectos de la realidad social y destacó el trabajo comunitario llevado a cabo desde la institución educativa.

Mario Cejas, uno de los docentes a cargo, explicó que la iniciativa, en principio, surgió como un taller de batucadas dentro de uno de los espacios curriculares y se propuso la posibilidad de hacer una jornada con chicos detenidos y con jóvenes en recuperación por problemas de adicción. “El apoyo institucional es relevante”, consideró, al tiempo que destacó que, como docentes, “no solamente enseñamos acá, sino que aprendemos”.

Es importante señalar que las prácticas de extensión y los trabajos comunitarios realizados desde la comunidad educativa del IEM forman parte de la actividad curricular de los alumnos, marcando una línea de acción que tiene que ver directamente con el compromiso por recuperar el sentimiento de solidaridad y pertenencia.

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