Pagarán a privados para que atiendan en barrios. Pero demoran meses en contratar a un auxiliar.
Para fundamentar esa decisión de transferir dinero a privados para hacer lo que el Estado no puede, alegan las autoridades que un "diagnóstico inicial marca la ausencia en la red hospitalaria provincial de políticas públicas estables y sistematizadas de prevención en salud bucal, haciéndose hincapié en que el grueso de las prácticas odontológicas realizadas en ese ámbito son de baja complejidad, a lo que se le suma la baja calidad de las prestaciones por ausencia de insumos y equipamiento adecuado". En lugar de procurar revertir ese estado de cosas, desde el Ministerio se apunta a pagar al privado para que lo haga.
El subsecretario de Políticas Públicas en Salud, Edmundo Larrieu, intentó justificar ese convenio diciendo que, además, se promueve el fortalecimiento del sector odontológico en el sistema público. Sin embargo, "Río Negro" conoció al menos dos casos en los que esa disposición en favorecer lo estatal no se refleja en los hechos.
Por ejemplo, en el centro de Salud del barrio Lavalle, conglomerado donde se concentra una alta población con necesidades básicas insatisfechas, hace casi 10 meses que una auxiliar de odontología encargada de la limpieza del instrumental y de dar charlas de prevención en las escuelas realiza su labor ad honórem, según confirmó el propio jefe del DAPA, Marcelo Cuenya.
La joven, desde que su beca cayó, espera que la contraten. Mientras tanto, sigue trabajando. "Le dijimos que no podíamos obligarla a que siguiera, pero ella quiso cuidar su lugar y creo que contrató un seguro por las dudas que tenga algún problema en el trabajo. Para nosotros su tarea es muy importante, es una agente muy necesaria", admitió Cuenya. Larrieu, en tanto, asegura que el expediente ya está por resolverse, pero que se produjo una demora propia de la burocracia de la función pública.
El segundo caso es el de un odontólogo que fue designado para el hospital Zatti de Viedma, donde ya hay unos 10 profesionales de esa especialidad. El único profesional que contrataron para el DAPA de Viedma es un odontólogo, cuñado del secretario del Salud, cuya incorporación no había sido requerida.
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