Contracara

Contracara
Al Verdinegro le salió todo mal. Perdió con un gol en contra de Sosa y no pudo llegar a la punta
No hay caso. El fútbol tiene esos vaivenes inesperados que pueden hacer pasar las cosas de la noche a la mañana o viceversa. Anoche San Martín se relamía pensando que una victoria le daría mucho. Pero le salió todo al revés. Por un lado porque perdió (0-1) ante Estudiantes por un increíble gol en contra que marcó Diego Sosa, en una desafortunada jugada que le dio rumbo definitivo al tablero. Y, por el otro, porque con la derrota desaprovechó pasar a la punta del Clausura del fútbol de Primera División argentino en exclusividad, al menos por 24 horas, porque hoy juegan Boca y también Tigre, dos que lo podían pasar si llegaba a los 9 puntos.

El Verdinegro no tuvo una noche feliz. Es que no fue el mismo que contra Lanús en la fecha pasada. No jugó mal. Pero careció de punch en los momentos claves y aquel gol en contra de Sosa poco después del primer cuarto de hora lo condenó a que se moviera en un ambiente de nervios. Por eso perdió precisión. Y por eso cayó en más de un pasaje en el juego enmarañado que le propuso un Estudiantes. Un equipo experimentado que inteligentemente explotó todos los defectos del equipo sanjuanino. El partido arrancó, por lógica, con el Verdinegro siendo más ofensivo que el Pincha. Tanto que a los 4’ el pibe Mas casi la manda al fondo de no haberse pasado de velocidad tras un centro que cayó en el segundo palo. A San Martín se lo veía rápido.

Incisivo. Diez minutos después de aquella de Mas, el Petiso Poggi quedó de cara al gol pero apareció el inmenso Andújar para ahogar el grito de gol. La visita contestó con un tiro de Jara que Landa sacó con lo justo.

El partido era parejo. Porque Estudiantes empezó a equilibrar en el medio. Pero, a los 18’, se dio un blooper que marcó el destino del partido. Pocrnjic le sacó una pelota increíble a Boselli y, cuando parecía que Sosa le daría un corte definitivo a la jugada, el defensor la mandó al fondo de su arco. Fue tan sorpresiva la acción que la propia hinchada de Estudiantes detrás del arco tardó en reaccionar para el festejo. Igual los jugadores visitantes. Sosa, en su afán de despejar, le dio mal al balón y lo hundió en el arco.

El gol dejó perplejo a todo San Martín. Tanto que el local intentó reaccionar pero los nervios empezaron a traicionarlo. Y el Pincha se aprovechó. Benítez y Jara tomaron la manija en el medio y la Gata Fernández empezó a hacer circular el juego en un hueco sin marcas del local.

Con los minutos, San Martín volvió a llegar con peligro. Desábato le cometió a Penco una infracción que casi fue penal. Caprari, en una rápida, la elevó. El Ema Mas sacó un tiro fuerte que casi se le coló a Andújar. Y cerca del final, tras un centro desde la derecha, Caprari falló y Penco, por detrás, la tiró desviada. En el complemento, el local trató de ordenarse pero el reloj, inexorablemente, le fue pasando factura. La visita, expectante, se dio el lujo de pegar un tiro libre en el travesaño (La Gata) y desaprovechar un par de contras letales.

Y, en el último segmento del partido, con Estudiantes abroquelado en el fondo, San Martín fue y fue. No pudo por las alturas. Tampoco por abajo. Y, encima, no ligó en los rebotes. No hubo caso. Para el Verdinegro fue una noche de contracara.

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