Entre el martes y el miércoles de la semana pasada, las autoridades locales de la Prefectura decidieron cerrar el puerto de Bahía Blanca, habida cuenta las adversas condiciones meteorológicas.
La orden vino "de arriba", dijeron fuentes no oficiales consultadas por Frente a Cano, obviamente como consecuencia de la demanda de gas por la ola de frío que soporta gran parte del territorio argentino.
Las mismas fuentes indicaron que no se respetaron mínimas condiciones de seguridad para la operación de ingreso y amarre de un buque de esta magnitud y con esa carga de gas, lo que provocó momentos de mucha angustia en los sectores vinculados a la actividad portuaria.
"El regasificador, por razones de seguridad no puede operar cuando las olas superan los dos metros, y en este caso hubo olas en el canal de acceso que casi llegaron a los 4 metros de altura. Igual hubo que hacer la operación para que ingresara", agregó uno de las fuentes consultadas.
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