El diputado provincial Jorge Pedro Busti llegó a este diario puntualmente acompañado por su par Horacio Flores y el presidente de la Sociedad Rural de Concepción del Uruguay y referente del PRO local, Juan Ruiz Orrico. Estuvo temprano en Caseros y más tarde recorrió varios barrios uruguayenses, actividad que reiterará hoy. Además de hablar de la realidad local, volvió a reiterar sus diferencias con Urribarri y el kirchnerismo.
Reconoció que las diferentes construcciones de Defensas contra inundaciones en varias ciudades entrerrianas, incluida la nuestra, fueron producto de gestiones durante su segunda administración y concretadas en la tercera “pero fueron pagas por el Gobierno entrerriano con los descuentos a la coparticipación”. También aprovechó para peticionar: “Está bien que a la Defensa Sur de acá le pongan el nombre del ex Presidente Kirchner, pero pónganle una placa a Mingo Martínez que fue uno de los pioneros que iba permanentemente a gestionar con la Comisión organizadora”.
Herencia
Ante la consulta de los problemas estructurales que heredó de su gestión la provincia de agua y cloacas, Busti pasó la pelota a los Intendentes: “Son problemas cuyas soluciones deben gestionarlas ellos, el mantenimiento de los servicios esenciales son sus responsabilidades de ellos. Fui ocho años intendente de Concordia y no me recordarán por las grandes obras pero me encargué que hasta los barrios más humildes tuvieran agua”.
Como solución propone que “se tiene que instrumentar la nueva Constitución, porque pusimos cinco puntos más de coparticipación nacional y provincial. Además reciben el fondo de la soja. Gobernar es administrar prioridades, algunos lo determinan en función de un sentido social y otros no. No debe venir una obra enlatada del Ministerio de (Julio) De Vido, sino que deben mandar la plata para que planifiquen los entrerrianos”. El diputado Flores acotó: “Acá aparecen obras faraónicas de muchos millones de pesos y sin embargo dos por tres la ciudad se queda sin agua ¿quién decide?”.
Las deudas
El ex Gobernador recordó y enumeró una serie de cuestiones de gestión: “en el 2003 había una Provincia embargada y judicializada a raíz de los bonos federales. En dos años lo solucionamos. Cuando me fui en diciembre era la continuidad positiva, ahora soy un demonio, creo que no soy lo mejor, pero tampoco lo peor. Ahora ya hay más de 800 millones de pesos de deudas flotantes. El federalismo es que te manden la plata y no que haya tantos anuncios con bombos y platillos que se consiga una obra, el cual es un negocio que viene de Buenos Aires, que ya tiene nombre y apellido la empresa, que se reparten las obras”.
En este punto se le recordó que el empresario Miguel Marizza, históricamente relacionado a sus gestiones, fue uno de los tantos beneficiados con las obras: “No, Marizza no es amigo mío, lo traté como un empresario, como Presidente de la Cámara de la Construcción, él se va acomodando a todos los Gobiernos”.
De K a anti K
“Yo no era kirchnerista, siempre me miraban de costado, cuando Kirchner me recibía me decía pejotista. Tuvimos enfrentamientos duros. Cuando le plantee las elecciones en marzo (2007) no fue una audiencia fácil porque él las quería junto a las nacionales, yo le fundamenté que no tenía reelección y que si no apuraba las elecciones íbamos a tener cien candidatos. No tuve una relación amistosa ni fácil, no fui de su círculo íntimo.El conflicto del campo fue el punto de inflexión porque Kirchner lo tomó como una cuestión ideológica cuando era una cuestión de discutir recursos y de recaudar pero dándole reglas de juego claras, concretas a la gente del campo. Se transformó hasta en un conflicto cultural, partió a la sociedad, a los partidos políticos y al peronismo. No pude hacerle atender que esta era una Provincia de pequeños y medianos productores y que había pocos latifundistas y pooles de siembras”.
Justificó la candidatura de su mujer Cristina Cremer en primer lugar de la lista de Diputados Nacionales: “Urribarri la habla a mi señora y le pide que vaya en la lista, ella le dijo que si, cuando le pedí explicaciones me contestó ‘ porque soy peronista y me lo pidió’. Fue un error político tremendo que pagamos que yo nunca más lo pago, esto de la unidad dentro de la diversidad es un verso. Al estar ella de candidata tuve que salir a hacer campaña y era un mensaje dual porque todos hablábamos distinto y eso la gente lo advirtió, y quince días antes de las elecciones fue el golpe mortal cuando en `A Dos Voces´, Urribarri le pega a Reutemann por la presión del campo y del conservadurismo y demás. Después de las elecciones le hice una propuesta al Gobernador para fortalecer la Provincia y que iba a tener el apoyo de las Cámaras y me dijo que no, que estaba convencido del proyecto de Kirchner y ahí nos separamos totalmente”.
Relaciones
Sobre sus socios del PRO expresó: “Con el que tengo contacto es con Juan (Ruiz Orrico), con Macri no tengo ni buenas ni malas relaciones. Mandy Saliva nunca fue a hablar conmigo, pero tenemos las puertas abiertas para todos”.
Sobre las relaciones con la dirigencia del Justicialismo local fue escueto: “No tengo contacto con el scelzimo. Me dio risa que un programa de radio (Carlos José) Scelzi dijo que se había enamorado de la política de Kirchner. Perdí contacto con el Intendente y con el Senador (Carlos Schepens) tampoco”.
“Al 2011 lo vemos bien. Justo hoy se les escapó el pescado porque Mario Wainfeld lo dice en Págína 12 en un artículo de hoy `cualquier encuesta al Chino Busti le da cierta pariedad pero la mayoría lo da ganador´, lo dicen ellos que me pegan con izquierda y derecha. Creemos que el PJ a sido coaptado, no quiero volver con Moyano. Después del fallecimiento de Kirchner teníamos esperanzas de una apertura, esperamos una convocatoria, (pero) no sólo que no ocurrió si no que nos dijeron de todo, que `estabamos muertos, etc`. Amigo mío de Concepción del Uruguay es el Gordo Puchulu, pero amigos políticos tenía muchos, aunque ahora están del otro lado, todos son dirigentes políticos que trabajaron conmigo, que quizás me debían mucho porque fueron en mis listas y pudieron lograr cargos, ser diputado, senador, intendente, bueno… no están”.
Por último se le insistió con un nombre para saber su delfín en la histórica: “Esto es un proceso lento y de construcción colectiva. La situación de acá es la misma de la de Concordia donde hay 5 o 6 dirigentes que aspiran a ser y nadie puede negárselas. Yo les digo que cada cual junte por su lado y vaya mostrando a ver que tiene. En abril nos sentaremos y trataremos de hacer una mesa de unidad, y si no habrá que votar”.

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