En materia de transporte ferroviario, el Gobierno acumula enormes deudas que están a la vista: ayer se produjo un nuevo siniestro, aunque esta vez no hubo que lamentar víctimas, al incendiarse una formación del ramal Mitre.
El 2 de julio pasado, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo (foto), anunció con bombos y platillos el “inmediato” inicio de la excavación del túnel que iba a unir Haedo y Caballito.
A casi seis meses de ese anuncio, la máquina tuneladora alemana Herrenknecht -que fue fabricada especialmente para soterrar la totalidad del ramal eléctrico del Sarmiento- todavía no se puso en funcionamiento y tampoco se avanzó con la fabricación de los bloques necesarios para apuntalar y revestir el túnel. Lo único que están realizando a paso lento los técnicos e ingenieros del consorcio son parte de los estudios de ingeniería y ambientales que faltaban completar de la segunda y tercera etapa del proyecto.
Las obras de excavación no habrían comenzado porque el Gobierno aún no desembolsó el anticipo de $ 220 millones que forma parte del contrato.
Originariamente la idea de los funcionarios era cubrir ese compromiso con fondos de la Anses. Pero, tras la expropiación de YPF, casi todos los fondos disponibles del organismo previsional se usaron para financiar la petrolera, dejando sin recursos a los proyectos de infraestructura que estaban en carpeta.

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