En el primer semestre se registraron ventas al exterior por 245 millones de dólares. La comparación interanual muestra un incremento de 3%.
Los ingresos generados por las exportaciones misioneras exhibieron un incremento de 3 por ciento en la comparación entre el primer semestre de 2010 e igual período del corriente año, según lo confirmó la directora de comercio exterior de la Provincia, María Marta Oria.
Según detalló la funcionaria, de enero a junio ingresaron 245 millones de dólares por ese concepto, 8 millones más que en el mismo lapso de 2010. Indicó que la mayor parte de la variación observada se explica por una mejora en los precios, ya que en términos de volumen, casi no hubo modificaciones.
También se incrementó la cantidad de destinos, en la actualidad, según Oria, los productos misioneros llegan a más de 80 países.
Como es característica del aparato productivo misionero, la forestoindustria es el mayor complejo exportador y acapara alrededor de dos terceras partes de las divisas ingresadas.
Sin embargo, no fueron la madera y sus derivados los que impulsaron la suba de este año, ya que este sector todavía arrastra las consecuencias negativas generadas a partir de la crisis inmobiliaria en Estados Unidos, el principal demandante mundial de estos productos.
Como viene ocurriendo en los últimos tres años, el segmento que mostró mayor dinamismo fue el tealero. Según indicó Oria, las ventas al exterior de té misionero crecieron 11 por ciento en divisas, impulsadas por un incremento en el precio promedio, que durante el primer semestre alcanzó 1,25 dólares por kilo.
Desde ese sector advirtieron que la mejora en los precios se produjo por una doble vía: un alza en los valores internacionales y una mejora en la calidad del té misionero.
El camino elegido por la Provincia y por los tealeros para potenciar a esa producción fue avanzar en la calidad de las plantaciones, hacer una cosecha más prolija (lo que requiere resignar volumen) y trabajar en la apertura de mercados que son más exigentes, pero que pagan más.
El resultado fue que comenzaron a aumentar las ventas de té negro a Europa para consumir como infusión caliente, cuando antes casi todo el té Misionero se vendía a Estados Unidos para su consumo como bebida fría.
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