Continúa la búsqueda de Sofìa Viale

La búsqueda de Sofía Viale (12 años) parece estar enmarañada en una serie de versiones que terminan por complicar su posible paradero y que han obligado a una serie de operativos, cuyos resultados no han arrojado nuevas pistas.
Durante el lunes y martes, surgieron una cantidad de mensajes de texto en celulares de adolescentes, con supuestos datos de Sofía. De ser cierto todos los barrios donde se menciona que vieron a la menor, se estaría ante una sorprendente caso de una chica que es desplazada de un lugar a otro, en una ciudad donde es buscada por todos sin ser vista.

La hipótesis asoma como inverosímil. Además, la niña tendría que tener una cadena de complicidades que le permitan estar de una casa a otra, con la complacencia de adultos.

Cuando algunos de los jóvenes que intercambiaron mensajes de texto sobre el destino de Sofía fueron entrevistados por la Justicia, surgió que estaban hablando de algo que otro adolescente dijo a través de algo que escuchó por un tercero. Una cadena de rumores, que se expandió por redes sociales y que se plasmó en mensajes de texto pero nada certeros.

Durante la mañana de ayer, la policía hizo dos allanamientos muy temprano. Encabezados por los propios integrantes de la Unidad Regional II, los uniformados se constituyeron en viviendas ubicadas en las calles 19, entre 2 y 4, y en un inquilinato de la calle 107 y 2. Los dos operativos no arrojaron resultados.

Mientras policías e investigadores prosiguen con rastrillajes, con la colaboración de perros rescatistas, los integrantes del equipo interdisciplinario que entrevistó a la familia de Sofía prosiguen con la labor para establecer un perfil de sus integrantes. A pesar que Noemí Ampudia y Marcelo Viale, los padres de Sofía, han explicado públicamente que su hija realizaba hábitos acordes con su edad, la realidad parece ser otra.

Sofía además de cumplir con asistir como alumna a la EPET 2 de General Pico, tras esa obligación salía casi todos los días de la semana a vender productos panificados caseros, por exigencia de su madre.

Pero esa labor, que la familia mencionaba que estaba acotada al barrio Indios Ranqueles, donde viven, y hasta una hora prudencial, no habría sido así. Por el contrario, la menor era desplazada a distintos barrios de Pico para cumplir con ese mandato materno y traer plata a la casa.

Vulnerabilidad.

Por eso, hay muchos vecinos de diversos barrios que conocen a Sofía. Una fuente ligada al caso, agregó que la menor permanecía en la calle hasta horas insólitas para una nena de 12 años, lejos de su casa.

Esta situación de vulnerabilidad y una labor realizada por la chica contra su voluntad pudo haber influido en el deseo de ella de alejarse de las exigencias. O tal vez, intuyó algún riesgo de sometimiento mayor para su vida, ante ejemplos cercanos.

En esa hipótesis, y ante un potencial estado de fuga, no se descarta que algún adulto pueda haber manipulado el deseo de Sofía de estar en un ambiente más sosegado, y le haya dado refugio.

Ante la cantidad de infructuosos procedimientos realizados en General Pico, y las numerosas personas que han rastrillado la ciudad, otra fuente ligada a la investigación evaluó que Sofía podría estar alejada de Pico desde el mismo día en que se denunció su ausencia.

La situación de angustia por el paradero de la menor mantiene activos a los investigadores a toda hora, ante una pasmosa pasividad de cierto entorno intrafamiliar que desconcierta por la gravedad de la falta de un hija de un hogar.

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