Se la vio contenta y distendida en la Casa Histórica

La Presidenta evocó a los próceres de 1816. La jefa de Estado se sorprendió por el clima caluroso. "Me dijeron que iba a hacer mucho frío", comentó sonriente antes de ingresar al solar histórico. Resaltó que su gestión pone en práctica la inclusión social.
Estaba exultante, contenta, sonreía a todos, hacía guiños de ojo, y hasta se puso en pose para los fotógrafos y camarógrafos. A la presidenta, Cristina Fernández, se la vio feliz en la Casa Histórica, pese al pequeño tropezón que tuvo al ingresar al salón de la jura. En comparación con los años anteriores, su permanencia en el solar patrio fue más prolongada que la de sus antecesores: estuvo 32 minutos. En ese lapso, se dirigió al patio de los congresales, donde aceptó sacarse algunas fotos, encabezó el acto de homenaje a los próceres de 1816 y aceptó una charla con una periodista de Canal 7 (ver "Cristina reclamó...."). "Me dijeron que iba a hacer mucho frío, pero hace mucho calor", apuntó riendo, aunque dijo que el día de sol era especial.

A las 13.05, se arregló el pelo, se colocó entre su esposo, Néstor Kirchner, y el intendente, Domingo Amaya, y asintió al inicio de la ceremonia. Detrás conversaban animadamente el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el ministro de Economía, Amado Boudou.

La jefa de Estado escuchó el Himno Nacional con su mano derecha en el corazón. Luego suscribió el libro de visitantes ilustres, junto con su marido -la televisión mostró un primer plano de la firma de Kirchner, que consistía en una gran "K"-, y se aprestó a salir del histórico edificio. "¿Ya vamos a comer?", preguntó a la gente de Ceremonial.

Al retirarse, por calle 9 de Julio, la Presidenta salió en compañía del gobernador, José Alperovich, y de la senadora nacional y titular del PJ tucumano, Beatriz Rojkés.

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