La Presidenta evocó a los próceres de 1816. La jefa de Estado se sorprendió por el clima caluroso. "Me dijeron que iba a hacer mucho frío", comentó sonriente antes de ingresar al solar histórico. Resaltó que su gestión pone en práctica la inclusión social.
A las 13.05, se arregló el pelo, se colocó entre su esposo, Néstor Kirchner, y el intendente, Domingo Amaya, y asintió al inicio de la ceremonia. Detrás conversaban animadamente el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el ministro de Economía, Amado Boudou.
La jefa de Estado escuchó el Himno Nacional con su mano derecha en el corazón. Luego suscribió el libro de visitantes ilustres, junto con su marido -la televisión mostró un primer plano de la firma de Kirchner, que consistía en una gran "K"-, y se aprestó a salir del histórico edificio. "¿Ya vamos a comer?", preguntó a la gente de Ceremonial.
Al retirarse, por calle 9 de Julio, la Presidenta salió en compañía del gobernador, José Alperovich, y de la senadora nacional y titular del PJ tucumano, Beatriz Rojkés.






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