Las ventas en los supermercados sumaron otro mes de este año sin lograr mejorar. El aumento en la facturación responde exclusivamente a los incrementos de precios.
Sin embargo, el incremento no obedece a una mejora en la capacidad de consumo sino que responde al aumento en los precios que se registró a lo largo de un año que a julio pasado se ubicaba en el 27 por ciento.
De acuerdo a las cifras oficiales dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la facturación de julio a precios corrientes, es decir sin tener en cuenta la inflación, se incrementó con respecto a junio apenas un 8 por ciento, pese a que en el mes, los consumidores asalariados percibieron el proporcional del salario anual complementario.
Esto indica que si los recursos no se volcaron al consumo ni al ahorro es porque se destinó a cubrir los compromisos financieros, principalmente a cancelar los pasivos generados a través de las tarjetas de crédito.
El retroceso en el consumo también se evidencia en la cantidad de operaciones registradas. En julio pasado sumaron 1,699 millones, con una disminución del 2 por ciento con respecto a las 1,730 millones contabilizadas en igual mes del 2010.
Otro indicador que confirma la tendencia es el promedio de venta por metro cuadrado de los establecimientos pese a que sólo se sumó un nuevo local de ventas a lo largo de un año. En julio de este año se ubicó en los 2.928 pesos, un 22 por ciento superior a los 2.404 pesos de junio del 2010, muy por debajo de la variación de precios computada en la comparación interanual.
Los rubros que más vieron incrementar su facturación fueron el de “electrónicos y artículos para el hogar” con una suba del 51 por ciento. Le siguieron “carnes”, con un alza del 32 por ciento, productos de “almacén” con un 31 por ciento, “panadería” con el 29 % y con igual porcentaje se coloca “rotisería y alimentos preparados”.
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