El consumo local intenta acomodarse

En lo que va del año, el mes de abril se llevó el pico inflacionario, tanto a nivel local como nacional, sin tener en cuenta las mediciones sesgadas del INDEC, por supuesto.
Publicábamos semanas atrás que en nuestra ciudad el promedio general de subas de precios fue del 2,4 por ciento, triplicando las cifras oficiales, ya que según el relevamiento mensual que hace la consultora Develar Marketing & Opinión Research, los mayores incrementos se dieron en rubros como Alimentos, Bebidas alcohólicas, Productos de limpieza, y Salud, que se ubicaron entre un 3 y un 4 por ciento.

Este impacto en el bolsillo de los trabajadores, que aún no recibieron los aumentos salariales dispuestos por paritarias, salvo en algunos casos, como adelantos, hizo que los primeros ajustes en el consumo se den en objetos de segunda necesidad.

Al incrementarse el precio de los alimentos, luego de un mes donde el inicio de casos se llevó en muchas familias un gasto extraordinario, en abril los comercios dedicados a la venta de electrodomésticos de nuestra ciudad vieron cierta reducción en el flujo de venta, que se marcó con intensidad en abril.

En enero habían concluido las promociones globales de las tarjetas, con planes avalados por el Gobierno con descuentos importantes y hasta 30 cuotas para cancelar los pagos, con lo cual las opciones para afrontar compras de magnitud y mayor movimiento de dinero en el consumo se redujo. Si a esto se le añade que el frío se demora, ya en el mes de junio, la venta de calefactores que es lo que sostiene el final del otoño aún no tuvo su mayor pico de salida y es así que a partir de abril, con bajas significativas, sólo se logró en mayo un sostenimiento de la actividad, donde las ventas apuntaron a quienes renuevan sus televisores y en menor medida a los colchones.

Si se tiene en cuenta que a las familias se les reduce el poder de compra, tanto en el consumo de primera necesidad como en el de indumentaria y electrodomésticos, que serían los de un segundo peldaño, quiere decir que la estructura actual de la economía deberá adecuarse a las nuevas formas y posibilidades de afrontar la circulación del dinero. Cabe mencionar que los controles sobre las variantes de ahorro también provocan cierto ahogo, que ataca directamente a la clase media, bajo la sospecha de un total manejo de dinero en negro, a pesar del entrecruzamiento de datos que hace la propia AFIP.

La perspectiva, mientras se siguen cerrando acuerdos salariales es que se sigan ajustando esas ventas, que incluso se darán en alimentos y que el poder de compra se siga relegando, deformando un modelo basado en el consumo.

Comentá la nota