El dato se desprende de un estudio realizado por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil, a nivel nacional. La ingesta más baja se da en la adolescencia, donde 9 de cada 10 jóvenes no come las porciones diarias.
Si bien los niños pequeños tienen el consumo de lácteos como un hábito bien instalado, es "a partir de la edad escolar que esta situación empieza a cambiar", precisó Alicia Rovirosa, nutricionista e investigadora del Cesni.
Del estudio, elaborado en noviembre de 2009 evaluando la ingesta de 1137 personas de distintas ciudades argentinas, se desprende que el 72 por ciento de los niños de entre 5 y 12 años no consume las tres porciones de lácteos diarias aconsejadas por los especialistas.
Asimismo, esa disminución sigue en aumento durante la adolescencia, donde 9 de cada 10 jóvenes no alcanza las tres porciones recomendadas. En los adultos ese porcentaje disminuye, ya que dos tercios de la población de ese rango etario no ingieren las raciones sugeridas.
Los alimentos que quedan incluidos dentro del concepto de lácteos son "la leche, el queso y los yogures", detalló María Elisa Zapata, licenciada en Nutrición e investigadora del Cesni.
Por el contrario, quedan excluidas la manteca, la crema, la leche condensada y el dulce de leche, debido a que tienen un "elevado aporte de grasas, azúcares y calorías", agregó Zapata. Además, aconsejó que estos alimentos sean consumidos "con moderación".
Por qué
Si bien el estudio realizado por el Cesni, que es una asociación civil sin fines de lucro, no analizó cuáles son los factores que influyen en la baja del consumo de estos productos a partir del momento en que los niños comienzan a ir a la escuela, de otros análisis se desprende que son remplazados por otros alimentos.
"En muchos casos se va perdiendo el hábito y en otros los lácteos son sustituidos por gaseosas e infusiones", reconoció Rovirosa, quien además es dietista.
Al respecto, Eugenia Giménez Ponce, licenciada en Nutrición, reconoció que es bastante frecuente que "a partir del momento en que los niños dejan la mamadera, ya no quieran tomar más leche".
Sin embargo, destacó la responsabilidad de los padres en la formación de los hábitos alimenticios de sus hijos. "Son ellos los que deben insistir, sin obligarlos, pero buscando alternativas para que los pequeños no abandonen este tipo de alimentos", precisó Giménez Ponce.
Sobre este punto, la especialista fue clara al agregar que los chicos "manejan el tema de los límites a través de la comida", y que por eso es importante que los progenitores" insistan en lo que es mejor para ellos".
Otro factor que influye es el hecho de que los niños dejan de desayunar en casa con el tiempo necesario para consumir los alimentos adecuados, y terminan haciéndolo en la escuela. "Esperan al recreo y compran cosas en el kiosco, donde en general no tienen opciones saludables para ellos", destacó Giménez Ponce.
Lo ideal es no quedarse con el primer "no" de los chicos y volver a ofrecerles los alimentos en otras oportunidades, unas diez veces en total. Esta recomendación es aplicable a todo tipo de productos.
Beneficios
Ingerir la cantidad de calcio recomendado por día influye tanto en el desarrollo de los niños, como en su crecimiento.
Además, Rovirosa destacó que "si los más pequeños no consumen el suficiente calcio, no tendrán la densidad ósea necesaria para no sufrir fracturas a lo largo de su vida".
En el caso de las mujeres, los riesgos de tener osteoporosis (disminución de la masa ósea y de su resistencia mecánica) es aún mayor que en los hombres, por lo que deben prestar mayor atención al consumo de lácteos.
Sin embargo, la ingesta de estos alimentos tiene también otros beneficios importantes. Sobre esto, Giménez Ponce informó que "los lácteos tienen un efecto protector contra la obesidad".
Según establecen las Guías Alimentarias para la Población Argentina, los adultos deben ingerir dos pociones diarias, mientras que los niños, adolescentes, embarazadas y madres lactantes deben consumir tres.
Para tener cuenta, una porción equivale a: 200cc de leche (1 vaso), 200 g de yogur (1 pote), 50g de queso fresco o semiduro, 60g de queso untable ó 15 g de queso de rallar.
Otras opciones
También existen otros alimentos que aportan calcio al organismo, aunque en menor medida que la leche, ya que la absorción es entre 6 y 10 veces menor.
"El brócoli sí se absorbe bien", se encargó de aseverar Rovirosa. Además, precisó que "los pescados que se consumen con espina, como las sardinas y los cornalitos, pueden aportar un nivel superior de calcio que otros alimentos". En menor medida, se encuentran las hortalizas de hojas verdes y las frutas secas.
Es importante tener en cuenta que existen en el mercado alimentos como harinas y leches que vienen fortificadas para lograr una absorción mejor.
La vitamina que permite asimilar el calcio consumido es la D, que se toma a través de la exposición al sol, durante las actividades diarias.
La muestra
El estudio del Cesni arrojó que no se notaron diferencias de consumo por género, nivel socioeconómico o región. Sin embargo, Zapata reconoció que las 1137 personas encuestas viven "sólo en zonas urbanas".
No obstante, al consultar si realmente fueron incluidos en la muestra todos los sectores socioeconómicos, Rovirosa reconoció que no. "El nivel bajo no estuvo relevado en esta muestra, por la dificultad en la comunicación y para llegar a los lugares", indicó.
Por esta razón, la Dietista confirmó que "puede ser que en las personas de menos ingresos exista una diferencia más notoria".
Asimismo, Zapata fue clara al explicar que consideró que no hay diferencia en el consumo entre las clases consultadas (media alta, media y media baja) y los más pobres como una "presunción", ya que pueden acceder "a los programas de ayuda alimentaria que tiene el estado".
Quienes participaron del estudio debieron llevar un registro de los alimentos que consumieron durante siete días, en forma detallada.
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