Sin consultorios, derecho al internado

Conflicto en salud. Sin consultas externas, los pacientes pasan a la guardia. Y muchos terminan en la terapia.

Azucena Chancalay tiene el rostro descansado. Después de un fin de semana de susto en susto, puede llenar hoy sus pulmones y respirar profundo. La mujer de 56 años camina por los consultorios desiertos del Hospital Neonatal con una bolsa de nylon que contiene un camisón y mudas de ropa. Son de su nuera.

Tres días atrás, la mujer de uno de los hijos de Azucena tuvo una pérdida. Ella cursaba su cuarto mes de embarazo cuando las sábanas enrojecidas de su cuarto desataron el alerta. La mujer, de barrio Argüello, pasó derecho a la terapia del hospital. Era domingo. No tuvo inconvenientes para el ingreso.

“La atención en este hospital es impecable. Los médicos y enfermeros están siempre dispuestos a ayudar. Yo sé que están de paro. Pero en el caso de mi nuera, que entró de urgencia, no tuvo ningún problema”, cuenta Azucena, siete hijos y 28 nietos.

Después de siete semanas de protesta ininterrumpida en los hospitales públicos provinciales, la situación es similar en la mayoría de los centros. Las urgencias se atienden, ya sea por guardia o a través de los internados. Pero el cierre de los consultorios externos afecta principalmente la prevención de enfermedades. Los pacientes con síntomas corren el riesgo de desarrollar patologías porque no se los está controlando adecuadamente.

En una ronda de consultas por hospitales de adultos, niños y maternidades, este diario encontró que el paro afecta principalmente la prevención. Para este artículo contestaron jefes de servicios, enfermeros y delegados. Aunque se consultó al Ministerio de Salud provincial, una vez más, éste optó por un hermético silencio.

Adultos, a terapia. En el caso de los pacientes más grandes, lo que más se reciente es el control de síntomas que luego puede derivar en una emergencia. Por caso, una persona con síntomas silenciosos de hipertensión corre el riesgo de terminar descompensado porque no se está controlando en los consultorios. Lo mismo puede suceder con un diabético. Sanitaristas alertan sobre un posible aumento de enfermedades (“Alertan...”).

En el Tránsito Cáceres de Allende hay un crítico aumento de pacientes que ingresan a la guardia y pasan derecho a la terapia.

“El 90 por ciento de los consultorios están cerrados. La guardia trabaja cuatro veces más que en épocas normales. Y hay un 20 por ciento más de pacientes que entran a la guardia y pasan directo a terapia. Esto es porque estuvieron seis meses sin poder controlar sus síntomas. Ya sea por la demora en la entrega de turnos o por la suspensión de los consultorios”.

En el Misericordia, los consultorios siguen cerrados y sólo se atienden emergencias. Las terapias también funcionan a cama caliente, según informó Esther Domínguez, delegada.

Niños, a las clínicas. En el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad, los chicos que requieren una intervención quirúrgica compleja (que no es una urgencia) son los más afectados. De las 400 cirugías mensuales que realiza este hospital, en octubre se practicaron 325 intervenciones, según fuentes del Servicio de Anestesiología.

Tres cirugías programadas tuvieron que ser derivadas al sector privado: una niña con problemas de corazón, otro que requería una cirugía de tórax y una tercera pequeña del interior que sufrió un traumatismo severo.

De todas maneras, el sector pediátrico es el menos resentido de todos ya que la ex Casa Cuna funciona con normalidad.

Embarazadas, al dispensario. El principal inconveniente de parturientas y puérperas es la suspensión de los programas preventivos en los hospitales. Pese a que la atención primaria corre por cuenta de los dispensarios, muchas mujeres acuden a los grandes centros de salud porque estos permanecen abiertos las 24 horas.

En las maternidades provinciales corren riesgo los programas de salud sexual y reproductiva. La entrega de anticonceptivos está suspendida en el Neonatal, así como todo trámite vinculado al Plan Nacer. Esto último posiblemente repercuta en la suspensión de los fondos que la Nación envía a la provincia porque los trámites administrativos no se están cumplimentando.

Los controles de embarazo sólo se realizan en casos de alto riesgo. Los partos se atienden y en los internados el nivel de ocupación es la habitual: casi siempre están completos.

Sigue igual. Para paliar la angustia de pacientes que no encuentran solución en el sistema público por causa del paro, la Provincia reactivó un mecanismo creado en la gestión de José Manuel De la Sota. Autoriza a los directores de los hospitales a derivar al sector privado cualquier paciente que requiera una cirugía compleja.

Marcos Lozada, presidente de la Cámara de Empresas de Salud de Córdoba (Caescor), aseguró que es alta la tasa de ocupación en las clínicas privadas. Pero atribuyó este fenómeno a las cirugías que se programan en esta época del año.

“Creemos que la gente está esperando que se solucione el conflicto. No notamos que se queje o acuda en masa a las clínicas privadas. Los hospitales están atendiendo, aunque a media máquina. Este sería un problema más político que otra cosa”, concluyó.

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Alertan por aumento de enfermedades

Para el sanitarista Nelson Montoya Jaramillo, siete semanas de conflicto consecutivo están impactando en los índices de morbilidad, es decir, la proporción de personas que se enferman en un sitio y tiempo determinado.

La suspensión de la atención en consultorios externos detiene la prevención de enfermedades. Un paciente con síntomas de alguna patología recién encuentra respuesta en el sistema cuando ya está descompensado.

“Un hipertenso será atendido recién cuando sufra un accidente cardiovascular. Pero no encontrará respuestas ante los síntomas previos a ese ataque. Lo mismo puede suceder con un diabético. Puede llegar a hacer un coma si no se controla la glucemia o no se atiende como es habitual”, explica el especialista.

Montoya puso el acento en un posible incremento de enfermedades: “Hoy las guardias están saturadas con consultas comunes. Las patologías que requieren de un especialista no se están controlando. Aumentan los riesgos de las personas enfermas y la cantidad de nuevos enfermos”.

“Este conflicto está poniendo en riesgo la población pobre y vulnerable. El Gobierno tiene la responsabilidad de dar un corte. Hoy el paro está afectando los índices de morbilidad. Si no se detiene a tiempo, también puede aumentar la cantidad de muertes prevenibles”, agregó.

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