¿Y si se construye una mezquita muy cerca de la AMIA?

A partir del debate en torno al Ground Zero, representantes judíos y musulmanes locales analizan qué pasaría en Argentina si un templo islámico avanzara en Once.
Protesta. Una marcha contra la construcción de la mezquita la semana pasada en Nueva York.

El 11 de septiembre encontró a Estados Unidos dividió por primera vez en torno a la construcción de una mezquita a pocas cuadras del Ground Zero. Políticos, dirigentes religiosos, familiares de las víctimas, en definitiva, la sociedad en su conjunto, tomó partido entre los argumentos a favor de la tolerancia y la reconciliación y quienes tildaron el proyecto de una afrenta a la memoria.

Aunque sorprenda, la polémica en esas tierras no es ajena a la Argentina. No sólo porque familias de argentinos perdieron a hijos, hermanos y esposos en el ataque terrorista, sino porque, de surgir una hipótesis similar, no es insólito pensar aquí en un debate propio tras los ataques a la Embajada de Israel y la AMIA. Con este propósito, PERFIL invitó a dirigentes musulmanes y judíos locales y también a familiares y víctimas del 11-S a imaginar las posibles repercusiones si una mezquita se instalara en el barrio de Once, a pasos de la mutual judía.

“Se trata de un tema de sensibilidad. Construir una mezquita en un lugar así es irrespetuoso e insensible”, opinó desde Nueva York Andrea Waisman, hermana de Gabriela, quien perdió la vida en la Torre Norte. “Para muchas familias es un lugar sagrado que sirve como cementerio, el último lugar que ocuparon nuestros parientes en los momentos más difíciles de sus vidas. Tanto en la AMIA como en Nueva York, la objeción es la misma. Todo el mundo tiene derecho a practicar su religión. Pero dentro de la sensibilidad frente a otros seres humanos que fallecieron en manos de extremistas de una religión y a sus familias que quedaron destruidas.”

Para el Sheij Abdul Karim Paz, director de la mezquita Al Tahuid en Flores, que sigue la escuela shiita iraní, no puede vincularse al islam con ninguno de los atentados. “No estoy seguro de que una mezquita en Nueva York sea el mejor modo de mostrar que el islam no tiene relación con esas muertes”, reflexionó el religioso. “En Once sucede lo mismo. Si existiera allí la necesidad de un templo para rezar por el gran número de musulmanes en la zona, tendríamos derecho como lo tiene cualquier otra manifestación de fe. Si fuera sólo una afrenta a los judíos, me parecería una estupidez. Es posible que enfrentáramos una reacción desde la colectividad judía, aunque minoritaria”, explicó Paz.

“Yo estaría a favor de respetarlo como un espacio de credo. Uno no tiene que sentirse amenazado cuando hay lugares significativos para los hombres de fe”, defendió el rabino Daniel Goldman, para añadir: “El problema son los oscurantismos y, desde esa perspectiva, cualquiera puede resultar sospechoso. Los integrismos no son patrimonio de musulmanes. Conozco sinagogas con actitudes beligerantes y no dudo que hay fundamentalistas judíos que reaccionarían contra una mezquita en Once”.

“Tanto el judaísmo como el cristianismo y el islam son religiones de paz y no creo que la comunidad judía se opusiera a la apertura de una mezquita en Once, como tampoco nosotros rechazaríamos una sinagoga al lado de una mezquita”, rebatió Samir Salech, presidente del Centro Islámico argentino. “Son sinónimos de paz, casas de Dios, y nada tienen que ver con este enfrentamiento en el mundo. En todo caso, una mezquita en Nueva York o en Once podría representar un acercamiento, no una reconciliación, porque el islam no está peleado con nadie”, completó.

Salvando las diferencias entre ambas tragedias producto del terrorismo, un hilo conductor las entrelaza. Son las secuelas de un dolor profundo que oscurecieron la memoria en la metrópolis del Norte. Las mismas que mañana pueden dividir a la Argentina.

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