Pese a que oficialmente se aseguró que la construcción de San Martín 652 estaba paralizada, el día de la tragedia se organizó un operativo de tránsito para que la tolba de hormigón pudiera elevar la carga al "tanque que luego cedió". Complicada situación. Camau sigue escondido.
El hecho es un dato no menor para la investigación judicial y complica seriamente a los funcionarios municipales, cuya conducta esta bajo observación. La Municipalidad asegura que la obra fue clausurada el lunes 19, pese a lo cual en la tarde de ese día y los subsiguientes, hasta la tragedia, los trabajos no se suspendieron en ningún momento. Es más, los vecinos, que estaban muy molestos con la obra, no recuerdan haber visto las supuestas fajas de clausura que, se asegura desde otra fuente, fueron retiradas por un capataz de la empresa contratista.
“Eran las 8.30 más o menos cuando pasé por ahí, haciendo un servicio y ví al inspector desviando el tránsito”, dijo un remisero, confirmando lo que los vecinos aseguraban desde la tarde del jueves.
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Fuentes de la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad en tanto, confirmaron que el día anterior, miércoles 21, habían mandado al lugar un inspector de tránsito para ordenar la circulación y el estacionamiento, y que para el jueves estaba previsto una guardia desde las 8 hasta la finalización de los trabajos de descarga de hormigón.
La confirmación de la orden oficial de hacer bajar inspectores al lugar, plantea el interrogante respecto de cómo si la obra estaba clausurada, la misma Municipalidad prestaba colaboración para que los trabajos se sigan realizando, una contradicción que ya está en manos de los fiscales y que no resiste demasiado análisis.
Aunque todo apunta a una mala decisión profesional como desencadenante de la tragedia, esta pudo haber sido evitada si desde la Municipalidad de Corrientes se tomaba intervención seriamente, clausurando la obra que ya acumulaba alrededor de 17 denuncias de irregularidades de los vecinos y una cantidad similar de parte de la Uocra, por las condiciones de inseguridad en las que se trabajaba en el lugar.
Desde la Municipalidad, el secretario de Obras Públicas, Martín Barrionuevo, afirmó que la obra estaba clausurada desde el lunes 19, algo que los constructores niegan, y de acuerdo con las mismas palabras del funcionario al momento de la tragedia, la obra continuaba clausurada. De ahí que no resulte lógico ni explicable que la misma Municipalidad haya prestado colaboración para que se siga trabajando.
La Comuna capitalina no aplicó el poder de policía que tiene otorgado por la Constitución Provincial y por la Carta Orgánica ni tampoco hizo la denuncia penal correspondiente por el incumplimiento de la orden.
Los vecinos aseguran que desoyeron reiteradas denuncias y podría entenderse que si la obra estaba clausurada, al enviar inspectores de tránsito al lugar la municipalidad colaboró con la violación de la clausura. Sin dudas que la situación de varios funcionarios municipales, con el intendente Carlos Mauricio Espínola a la cabeza, es más que complicada y ahí podría estar tal vez "la perdida del intendente en medio de la tragedia y hasta ahora".
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