Juan José Reyes - Nuevos datos aportados por la Consultora Federico Muñoz & Asociados, que mide el Indicador Sintético de Actividad de las Provincias (ISAP), son lapidarios para La Pampa en 2012.
Las consecuencias de los datos vertidos por el ISAP están a la vista: hay numerosos despidos en comercios denunciados por los sindicatos mercantiles; y las empresas de la construcción suspenden empleados por falta de obra pública (viviendas) que es la que impacta en mayor medida en las localidades, pues es la única fuente de empleo genuino. Los únicos indicadores que crecieron han sido los del patentamiento de automotores (+ 53,4%) por el cepo cambiario; la demanda eléctrica que aumentó un 9,7% interanual y la recaudación del IVA neto, que subió un 8,3%, aunque muy por debajo de los niveles inflacionarios.
El cemento, hacia abajo.
Además de los datos aportados en lo que va de 2012 por el ISAP, un reciente informe de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland de la República Argentina (AFC Portland) da cuenta que la provincia de La Pampa disminuyó durante el primer cuatrimestre del año un 25,5% el consumo de cemento portland con respecto al año anterior. Con un despacho de apenas 15.968 toneladas de cemento para la obra privada (decreció un 22%) y 17.728 toneladas para la obra pública (disminuyó un 29% por ciento) la construcción pampeana cayó abruptamente a niveles muy bajos. Otro grave problema está dado en que la obra pública pampeana se abastece entre un 65 a un 70% de insumos extraprovinciales y los problemas del trabajo en negro en el sector son cada vez más evidentes, como también la falta de empleo cualificado, con lo cual aquella mano de obra viene de otras regiones.
Los fabricantes de cemento portland están referenciando de este modo el profundo deterioro de la obra pública (la gran demandante de aquel insumo básico) por la desaceleración del ritmo de la actividad económica, situación que apenas puede ser compensada con fondos propios ante la deuda multimillonaria que mantiene la Nación con La Pampa en la construcción de viviendas públicas y otras que figuran en el presupuesto de este año de la Nación.
Salario, empleo y ventas.
En valores corrientes, tanto las remuneraciones públicas como privadas han aumentado en La Pampa, pero por el contrario se contrajeron tanto el nivel de empleo como las ventas en comercios y supermercados.
Sin dudas que la explicación está en el deterioro de los sueldos reales de los trabajadores pampeanos que han sufrido una pérdida del 8,28% en su salario de bolsillo, más de la caída promedio del país.
Si bien en el informe todavía no se muestra el impacto de recientes aumentos de salarios por efecto de las paritarias, los bajos salarios existentes se verán reflejados en nuevas caídas en el poder adquisitivo.
Aquí los números son claros: cayó la venta en las grandes cadenas de supermercados en un 6,7%, es decir que ello afectó la demanda de alimentos en La Anónima, Carrefour y Wall Mart (Chango Más). También las estaciones de servicio han visto mermados su consumo de combustibles, que cayó en un promedio del 4% y que complica la situación de aquellas empresas, habida cuenta el exiguo margen de ganancia que tienen.
De mal en peor.
Un reciente estudio difundido por LA ARENA tres domingos de la Consultora de Federico Muñoz & Asociados, que da a conocer periódicamente el único sistema de índices de actualización trimestral que permite evaluar y comparar de manera homogénea la evolución económica de las 24 provincias, dejó sin respuesta a las autoridades pampeanas.
Según el Indicador Sintético de Actividad de las Provincias (ISAP) durante el primer trimestre de 2012, el distrito que más se retrajo fue La Pampa, con una caída en el nivel de actividad del 1,76% con respecto al último trimestre de 2011, cuando el crecimiento global promedio fue del 1,2% en todo el país.
Si bien se decía allí que se necesitan dos trimestres de caída para decir que efectivamente estamos en recesión, con los nuevos datos ya puede decirse que aquella llegó y para quedarse, ya que afecta tanto al nivel de empleo y al consumo como principalmente al salario de bolsillo de los trabajadores.
Por cierto es que los vaivenes de la crisis global y la retracción del crecimiento argentino, junto a la falta de empleo cualificado en la región, los magros salarios y la escasa inversión industrial, traerán situaciones muy complicadas para superar.
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